bichines!

Ahora que he captado vuestra atención con ese título que sé que os tira de las fibras sensibles, lo siento, esto en realidad es un post de spam sobre mi libro :D

Nah, just kidding, hablemos de bichines.

La familia de gorriones de la que se nutrirá mi ejército de bichines sigue prosperando y ya han sacado adelante una nidada este año :D Uno de los adultos se ha acostumbrado a ponerse a chillar en la esquina del tejado durante todo el día, haya comida o no. A veces salgo a la terraza y le pregunto muy dramáticamente qué quiere de mí, puños alzados al cielo incluidos, pero se limita a callarse durante tres minutos antes de dar un par de saltitos y seguir con el ataque de caspa. Me agobia un poco. Siento que le estoy decepcionando.

Bichín! (foto vieja, I know)

Bichín! (foto vieja, I know)

En general los gorriones de mi tejado son bastante más rancios que los de pueblo, confirmando el estereotipo de que en Santander somos unos estirados. Sin ir más lejos el otro día en una terraza de Pedreña a este señor no hizo falta ni sobornarle:

Y no se me subió a la cabeza porque llegaron unos canis discutiendo a voz en grito

Y no se me subió a la cabeza porque llegaron unos canis discutiendo a voz en grito

También tenemos a la familia de vencejos con ansiedad social de los últimos años. El otro día uno casi se mata porque si miras hacia el agujero justo cuando va a entrar les entra la cosa de “no! no podemos dejar que descubran nuestro escondite!” y viran en seco y hacen como que el nido no es suyo. El año pasado me costó una semana convencer a mi padre de que había en efecto un nido de vencejos en el tejado precisamente por esto.

Para terminar, si me seguís en Twitter también sabréis que anda por aquí una cría de halcón adicta al riesgo al que un día se le va a acabar la suerte. Esta semana ya le hemos visto escapar por los pelos dos veces de las gaviotas del barrio, que son muy de barrio y muy chungas. Si esas gaviotas fueran personas serían el grupo ese de adolescentes que hacen que des un rodeo cuando están en el parque de al lado de casa, así que no sé qué clase de problema o instinto suicida tiene ese halcón pero vivo aterrorizada con el día en que sea testigo totalmente involuntario de un halconicidio porque aquí el warboy controló mal la huida entre los eucaliptos del bardal y le trincaron las malas pécoras estas.

(Hay una que se posa en la terraza sólo para buscar a mi padre, que suele estar sentado al ordenador al lado de la ventana, y le llama haciendo ruidos, y el otro día le montó un pollo de celos bastante curioso al perro de mi hermana porque mi padre estaba jugando con él en la terraza, y en general es todo lo maja que puede ser una máquina de matar como son las gaviotas, pero por muy bien que me caiga no podría perdonarle que se comiera a una Isabeau de incógnito ahí delante de mi ventana)

En general no le tengo tanto odio a las gaviotas como la mayoría de Santander, pero el miedo a que un día se me coman a alguno de los gorriones me hace chistarlas y mirarlas de reojo. Que sí, que vale, que la naturaleza no tiene piedad, pero que se vaya a no tener piedad a su casa y deje de pasárnoslo a los demás por las narices, carajo v.v


interrumpimos brevemente la saga molar para quejarnos

(Sé que estáis deseando seguir riéndoos de mi dolor, pero va a tener que esperar porque el drama post-extracción de la muela número 1 está todavía en desarrollo, si bien en las últimas horas ha tomado un giro inesperado de su género de terror habitual y ahora se inclina más hacia la comedia surrealista de persona puesta de analgésicos incapaz de comportarse como un humano funcional)

K llega en *mira el reloj* CUATRO HORAS y llevamos tres meses sin vernos y estoy muy emocionada haciendo boloñesa y metiendo películas en Jaqen e intentando ponerme medio guapa en este calor infernal. Está siendo difícil. Sudo hasta por el agujero de la muela, voy a esperar todavía un par de horas más antes de siquiera pensar en maquillarme, y alisarme el pelo después de salir de la ducha es una utopía; lo haré justo antes de salir para el aeropuerto y con suerte en los 10 minutos que separan mi casa de Parayas sólo me metamorfosearé en medio caniche.

Y luego está lo que ha pasado con la ropa.

13:00 – Adhi sale de la ducha dispuesta a ponerse uno de sus vestidos preferidos. Al subir la cremallera, la cremallera se engancha. “No pasa nada”, afirma nuestra ingenua protagonista, “Tiraré un poco para abajo”. La cremallera no va ni para arriba ni para abajo. Tras darse por vencida y quitarse el vestido como puede, una cuidadosa inspección corrobora sus peores temores: de alguna manera la cremallera ha sido sustituida por un sarlacc que ha engullido al menos la mitad de la tela del vestido, digiriéndola hacia otra dimensión. Nuestra protagonista no tiene más remedio que ponerse otro vestido.

14:30 – Adhi come como puede unos espaguetis con tomate, que viene a ser masticar con el lado izquierdo, poco y mal. Es muy cansino y todo sabe a dentista y no da lugar a sorbetones ni a disfrutar como es debido de los espaguetis, que encima estaban muy buenos. Todo muy comedido y con movimientos pausados, a lo duquesa viuda comiendo espaguetis con tomate. Por eso resulta todavía más ridículo cuando al final de la comida descubre que una minúscula gota de tomate se ha abalanzado sobre su vestido, en plan medalla al valor. El vestido era muy mono y muy fresco y de una tela que por lo visto multiplica el potencial expandible de las manchas porque en serio, no ha tenido control ninguno a la hora de absorber. Adhi se rinde y se pone unos vaqueros y una camiseta de tirantes.

16:00 – Adhi sale a hacer recados. Adhi abre la puerta del portal. Adhi cierra la puerta del portal. Adhi da dos pasos. Adhi recibe una cagada de paloma en todo el hombro.

Aprovecho para anunciar que no le hago ascos a tarjetas regalo del Primark ni donaciones de ropa y calzado (uso una cuarenta de zapatos y una ballenavarada de pantalones).


de los creadores de “dios mío, por qué me diste raíces de elefante”….

Hace un par de años conté una experiencia odontológica ligeramente traumática que a algunos os revolvió el estómago. Me duele (por mí y por vosotros) anunciar que han renovado “The Muela Chronicles” para una segunda temporada, y también les han ampliado el presupuesto (porque la masacre me va a salir por un ojo de la cara):

THE MUELA CHRONICLES TEMPORADA 2: MÁS MUELA(S). MÁS SANGRE. MÁS TRAUMA.

Me avergüenza decir que desde aquella no volví al dentista. Mal? Sí. Totalmente in-character con la Adhara que conocemos? También. Soy de la escuela de pensamiento del “Si no duele no pasa nada, y si duele bueno, igual podemos aguantar hasta que deje de doler”. No me gusta ir al médico y después de aquella tampoco al dentista. Tras la infección mortal del 2013 estuve a punto de ir a que me mirasen las muelas del juicio, pero luego resultó que era todo de garganta. Y así seguí viviendo feliz y comiendo cosas, con mi hueco como recordatorio de que mis dientes se aferraban a mi mandíbula con toda la tenacidad de un fan de NCIS afirmando que su serie no es una puta mierda.

Hasta hace cuatro días. Hace cuatro días empezó a dolerme el area molar. Hice acopio de auto-convencimiento y me dije que era posiblemente otra migraña rara de esas que me han empezado a dar ahora porque why the fuck not, me chuté analgésicos hasta en las córneas y seguí con mi vida de papeleos y edición repitiendo que sólo porque doliera la zona de las muelas no quería decir que tuviera que ver con las muelas, enabsolutoparanada. En algún momento de la noche de antesdeayer, a eso de las 4 de la madrugada, sin embargo, me vi obligada a hacer examen de conciencia y ser sincera conmigo misma: me dolían las muelas a lo bestia, tanto como para haberme despertado a las 4 de la mañana. Tuve que pedir hora. El mantra de “no son las muelas, no son las muelas, no son las muelas” dio paso a “que sólo sean unas caries, que sólo sean unas caries, caries buenas, empastes buenos”.

Obviamente no. Obviamente, después de 3 minutos de revisión, quedó claro para la señora dentista que había que entrar al trapo y sacarme no una sino las dos muelas del juicio del lado derecho, porque estaban, como yo, podridas por dentro. La verdad es que por pura estadística de lo que viene siendo mi puta suerte yo ya tenía claro que esto no se iba a solucionar con un simple empaste y una cantidad mínima de violencia física.

Lo mejor es que ya me han dicho que me agarre los machos porque va a ser peor que la primera. Recordemos, vía representación gráfica, el problema con la muela que me sacaron hace tres años:

Mi muela tiene mejores piernas que yo

Mi muela tiene mejores piernas que yo

En capítulos anteriores nuestra protagonista se tira 3 horas y media desangrándose en la silla del dentista porque sus raíces son una puerta dimensional a Narnia y hay que triturar la muela y taladrar el hueso de la mandíbula para terminar de sacarlas.

En esta temporada la radiografía que me han enseñado es tal que así:

Muela paticorva de tanto montar a caballo

Muela paticorva de tanto montar a caballo

A todos los efectos prácticos y traumáticos esto es lo que vemos la dentista y yo en esa radiografía:

muela03

#PrayForAdhi


we’ve done the impossible, and that makes us mighty

Si me tenéis en alguna clase de red social ya habéis visto esto:

Más bonito que una aurora boreal, más impresionante que un eclipse de sol, niños cantando, nubes levantándose y el coro de serafines de Alanis haciendo gorgoritos

Más bonito que una aurora boreal, más impresionante que un eclipse de sol, niños cantando, nubes levantándose y el coro de serafines de Alanis haciendo gorgoritos

Pero me da igual estar repitiéndome porque la ocasión lo merece. Y si no lo habéis visto, sí, eso es un aprobado en Lingüística de primero. En capítulos anteriores de “Adh en la treintena se saca una carrera que no sirve para nada”: estoy en cuarto y llevaba a cuestas una asignatura de primero que me estaba amargando la vida. Durante tres años he estudiado a esta mala puta, me he dejado los ojos buscando explicaciones que tuvieran sentido para las espeluznantemente mal redactadas definiciones del espeluznantemente mal redactado manual de la asignatura, he llegado a los exámenes pensando que estaba preparada y una vez leía las preguntas daba igual, porque estaba todo en marciano y yo sólo lo había estudiado en español.

Este año por primera vez pude ir a clase. También he podido estudiar a tiempo completo. Todos los martes (o bueno, casi) luché contra el apalancamiento de un martes de invierno a las 8 y media de la noche, un apalancamiento espeso y ordenado por dios como el dencanso del sabbath, y me he plantado en la sede de la UNED, que vale, está literalmente a tres manzanas de casa, pero no se puede ir en pijama. He ido a clase, he estudiado, he remodelado apuntes, ME HE DEJADO ARRASTRAR A DEBATES SOBRE SEMÁNTICA, SINTAXIS Y VARIACIÓN LINGÜÍSTICA CON GENTE CHUNGA, POR DIOS.

Y entonces llegué al examen y no estaba en marciano. Estaba en sumerio antiguo. Pero como dice mi perfil de facebook, tengo conocimientos básicos de sumerio antiguo, y aunque salí un poco amargada, por primera vez en mi vida decidí comparar mis respuestas con el libro para quitarme la incertidumbre como antes. No lo recomiendo y no volveré a hacerlo, porque he tenido que vivir con el “yo creo que sí, pero igual no” durante dos semanas, que es lo que tardan en la UNED en reunir las fuerzas para meter una hoja de lectura óptica en el escáner que decide la nota. Pero ahí está. Lingüística de primero, chavales. Con notable. Me descojono viva.

Va por vosotros, Fer y Robles. Os dejo que sigáis chomskyeándome a traición todo lo que queráis.

*para decepción de todo el mundo no cayó NI UNA PREGUNTA sobre las cositas de Chomsky v.v


wreck this journal, zero hour

Hace dos o tres años una de las personas a las que más quiero en este universo me hizo un regalo genial. El regalo, sólo por venir de F, ya llevaba un +10000 de molonidad, así que aunque hubiera sido una bola de celo usado con pelotas de polvo pegadas yo la hubiera atesorado con amor eterno. Lo que pasa que además de la base de 10000 de molonidad, F también hace regalos que de por sí solos son lo mejor del mundo.

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Cuando me dio el cuaderno yo desconocía por completo el concepto de “Wreck this journal”, que ya llevaba tiempo dando vueltas por UK y que ahora se ha extendido incluso a España, que siempre llega a estas cosas como con un retraso de máquina del tiempo a pedales. F me lo dio, yo empecé a hojearlo y se me fueron abriendo mucho los ojos. El cuaderno, haciendo honor a su nombre, me estaba pidiendo que le hiciera unas cosas que ni las voces en la cabeza de un psicópata con imaginación. Cosas con chicles, con comida, CON SELLOS DE CORREOS, POR AMOR DE DIOS! Si nunca habéis visto este cuaderno en vuestra librería habitual, y os estáis rascando la cabeza pensando que no tengo sentido (que es posible que no), os explico: cada página viene con instrucciones sobre qué hacer con/al cuaderno. Algunas son cosas típicas de cuaderno: escribe qué tal te ha ido el día. Otras cosas son cosas típicas de cuaderno que normalmente suceden sin querer: haz que se doble el lomo. Tira el cuaderno al suelo y pisotéalo (esta se me da bien). Escribe violentamente. Y luego están las cosas de “pero por dios, cuaderno, que acabamos de conocernos”: mastica esta página, méteme en la ducha, pégame chicles. Cuadernos que saben lo que quieren.

Paradójicamente durante estos años he estado demasiado enamorada del cuaderno como concepto. Me resistía a destrozarlo porque de vez en cuando me gustaba leer las cosas que me estaba pidiendo, y sabía que una vez empezara a hacerlas algunas páginas desaparecerían para siempre. Lo único que hice fue doblar el lomo y pintarrajear la cubierta. Hasta hoy. Como todavía estoy de exámenes, y por tanto mi energía y mis ganas de hacer cosas están por las nubes, hoy he decidido que no sólo voy a hacer las cosas que me pide el cuaderno, por humillantes (para el cuaderno) que sean, sino que encima le voy a utilizar vilmente para rellenar espacio en este blog, documentando su metamorfosis de bonito cuadernillo inocente a bola de chicle, barro y caligrafía incomprensible, en un post semanal los martes mismamente en los que os contaré qué ha pasado y cuánta gente se ha pensado que tengo un problema grave. Aún no sé si haré una página por semana o simplemente iré a mi ritmo y luego recopilaré lo hecho en ese post, porque en fin, eso implicaría mucha más planificación que mi habitual “Y SI HAGO ESTO EN VEZ DE ESTUDIAR?”, pero en algún momento quedará claro.

Va a ser guay, y violento, y pringoso, y chungo, pero con amor :D


you can dance if you want to

En mi incesante y obsesiva búsqueda de cosas que añadir a la lista de cosas que no se me dan bien, hace unos meses se me fue la olla y me apunté a clase de burlesque.

1. Sí, clases de burlesque en Santander. Yo tampoco me lo creía.
2. No, no nos desnudamos.
3. No, no hay vasos de martini gigantes. Son clases de burlesque en Santander, eso ya ha copado toda la cuota de “no me lo puedo creer”.

Si os digo la verdad iba bastante acojonada, que es como voy yo de serie a todo lo que implique gente nueva, temas interesantes y habilidades de las que carezco. Hora de confesiones: me tiré años yendo a clases de baile clásico y flamenco cuando era pequeña, en los tiempos de la EGB, y un verano aprendiendo a patinar con piruetas algo más tarde, ya relativamente talludita. La tragedia de las clases de baile eran las clases de baile en sí, no sólo yo. Ni me gustaban ni les gustaba yo a ellas. La tragedia del patinaje es que me gustaba mucho pero era totalmente negada en lo que se refiere a tener el mínimo de gracia y soltura.

Aprenderme quince mil pasos seguidos o no romperme el alma haciendo una pirueta: sí (más o menos).
Repetir dichos pasos con un mínimo de gracia:

Me gustaría poder decir que es por ser gorda pero estaría mintiéndome a mí misma: hay mucha gente gorda por ahí que no se mueve como si sus articulaciones estuvieran escayoladas por dentro, que es lo más bonito que puedo decir de mi forma de bailar. Así que por supuesto me apunté a un tipo de baile en el que priman la gracia y la actitud por encima de la técnica! POR QUÉ NO! Gran parte de las 20 primeras clases consistió en mi aprendiendo las dos coreografías que tenemos sin dejar de mirar al suelo y en mi profe L (que es más maja que las pesetas) intentando que dejara de mirar al suelo. Le ha costado lo suyo pero últimamente ya me estoy metiendo en mi personaje (más sobre eso otro día), y hoy de hecho me metí en dos o tres! Distintos*! E incluso guiñé el ojo espontáneamente a una audiencia imaginaria! Todo ligeramente esquizofrénico, sí, pero esquizofrénico en plan guay :D En general me sigue gustando mucho, aunque las improvisaciones sean la peste y yo siga teniendo todo el salero de un manatí envuelto en espumillón. Tiene mucho que ver que L sea así de maja, que me quede literalmente en el portal y que esté sola en clase, pero también yay, burlesque <3 *En el capítulo de hoy de “karma instantáneo”: ese momento en el que la profesora mete a Leonardo Dantés y el Papa en el sombrero de los ejercicios de interpretación y le tocan los dos a ella, uno detrás de otro, para bailar el Santa Baby de Eartha Kitt (el Santa Baby bailado por el Papa debería ser un sketch en todas las rutinas del mundo, por cierto).


algunas resoluciones para el 2015 porque why the hell not :D

Cosillas de la UNED

1. Aprobar lingüística de primero. Por favor, Jesusito, déjame aprobar lingüística de primero.
2. Aprobar algo más que lingüística de primero tampoco estaría de más, pero ahora mismo he perdido toda visión periférica cual caballo de tiro y sólo veo a Chomsky haciéndose grande en la distancia.
3. Por favor, universo, que apruebe lingüística de primero ;____;

Cosillas lanudas

1. Acabar ya pero ya de ya y sin excusas el poncho de mi tía E y los chales de F y G. “Ya de ya”, es decir, ANTES DE MARZO, POR LA GLORIA DE MI VACA.
2. Ponerme con el diseño del cuello de Slytherpuff que me quiero hacer, pero ya con vistas al invierno que viene, que una cosa es sobrestimarme como de costumbre en esto de las resoluciones y otra caer en el optimismo más absurdo y desatado.
3. Meterme con mi primer steek o mi primera prenda de ropa, una de las dos.
4. Terminar de hilar la maravilla islandesa, aunque no sé yo, porque desde que no vivo en Alemania mi acceso a fibras guays se ha visto drásticamente reducido y lo mismo prefiero tomármelo con calma.

Cosillas internetero-literarias

1. Postear algo relativamente interesante (dentro de lo que se puede esperar de mí y mis limitaciones) con cierta regularidad en alguno de mis 3? 4? 300? blogs. Dos veces por semana, digamos, siendo muy optimistas. Dos veces por semana en total, no por cada blog.
2. Leer al menos 20 libros, y ya si pudiera formarme opiniones sobre ellos más allá del “puf, un muermo” o el “omg la parte en la que cae la piedra y mueren todos” sería la polla con cebolla y ayudaría mucho con el propósito anterior.
3. Terminar, revisar y (auto-)publicar Acquaforte. Retirarme a vivir a una isla desierta con las ganancias.
4. Hacer el NaNo un año más.
5. Ganar el NaNo un año más (soy vieeeeja).
6. Escribir no sólo en Noviembre, copón. Volvamos a los brazos de la fanfiction más auto-indulgente.
7. Hacer algo con el diseño de SOmeta y La Cuarta Moira, que debería darme vergüenza a estas alturas.
8. Esos fanvids que llevan años pendientes.

Cosillas en general

1. No comprar chorradas, que luego vienen las mudanzas y me toca organizar los juegos del hambre entre las chorradas.
2. El omnipresente perder 10 kilos *risas enlatadas
3. Seguir haciendo lo que sea que estoy haciendo para que las personillas guays que hay en mi vida sigan sin darse cuenta de que soy un fraude y no tengo ni idea de qué estoy haciendo para conseguir que se queden en mi vida. Ssshhh, todo bien, queredme *gesto jedi
4. Mandar las cosas que tengo que mandar cuando toca mandarlas. Es decir, que mañana tengo que ir a Correos de una puta vez ya.
5. Decirle diariamente a mis paletas de The Balm y Too Faced cuantísimo las quiero.
6. Encontrar un trabajo? O algo? Buscarle sentido a mi vida? Yo qué sé, adulteces.
7. Ganar una partida de Bang siendo el renegado.
8. Encontrar una crema hidratante que me vaya bien (tengo grandes esperanzas depositadas en ti, “I’m real! Avocado” de Tonymoly).
9. Seguir aprendiendo gabacho gracias a mi hermana mayor de cuatro años y sus rolleyes épicos cuando queda claro que no he entendido una palabra de lo que me estaba contando. Qué haría sin la vergüenza como principal impulsora de todos mis logros.

Pero lingüística de primero, en serio ;___;


domingo de potingues: rosas (relativos)

Cuando hace unos meses mi hermana me arrastró en plan calamar abisal (ayer vi un documental al respecto como para no volver a pisar la playa, por cierto) al interés por esto del maquillaje y el cuidado de la piel, la cosa me entró por los ojos. Me maquillaba muy esporádicamente pero sólo con sombra, y como no usaba base me duraba el invento más o menos hasta que salía del ascensor. Mi idea de un swatch era hacer las primeras 4 vueltas de un guante y decidir que pseh, posiblemente le valdría a alguien.

Luego llegó mi hermana la lista y me explicó que si se tienen lonchas de panceta en vez de párpados, así como yo, lo mejor es usar base. Ya de paso me lió para que me comprase la Naked Basics y echase al fondo de un pozo aquel desastre de purpurina sin pigmentación del que tiraba para mis paseos por el descansillo de mi edificio orwelliano. Por aquel entonces ella estaba loca perdida por el mítico Dragon Girl de NARS (al que después ha puesto los cuernos con otros, pero en fin, ella dice que es amor) pero a mí lo de gastarme 25 euracos en un pintalabios me arañaba las paredes del corazón, así que opté por comprarme un rotulador Carioca en KIKO color rojo puta pasión. Me hizo el apaño un par de veces pero la cosa no terminaba de pitar y ahí se quedó. Veía a la gente de r/makeupaddiction sacando cajones enteros de labiales y me encogía de hombros, porque me parecía todo muy farragoso. Las cosas se manchaban! Yo no puedo vivir sin tres cafés diarios! Ni siquiera tengo labios que pintar! Me daba todo mucha pereza. Compré un par de cosillas baratas pero se me hacía muy raro salir por ahí con los morros de colores y cuando me veía de pasada en algún escaparate terminaba quitándomelo con la manga del abrigo. Creo que pasé unos 4 o 5 meses con literalmente tres labiales.

Entonces las cosas se precipitaron. No sé qué ha pasado. De repente siento que jamás tendré suficientes rosas palo. Que sigo queriendo el rojo perfecto. Que la mayoría de los días salgo a la calle sin pintarme los ojos pero con la boca fucsia. Y el otro día me aburría y pensé “Igual swatcheo (soy la clase de persona que dice swatchear, cagaos) mis labiales”, y entonces es cuando me dí cuenta de que no me cabían todos en un brazo.

Así que eso. Los rosas, con mini-reviews:

 

De izquierda a derecha: Wet’n’Wild Megalast en Mauve outta here, Rimmel Lasting Finish Matte en 103, Rimmel Lasting Finish en 28, NYX Matte Lipstick en Sweet Pink y Revlon Colorburst Matte Balm en Showy

(Datos a tener en cuenta: tengo los labios secos y bastante agrietados, y no uso base ni delineador)

Wet’n’Wild Megalast en Mauve outta here – Wet’n’Wild es una marca barata con precios similares a los de Essence. A mí me sonaba de oídas porque una de mis vloggers preferidas es fan a muerte de sus productos, pero no esperaba encontrarla en Santander. Curiosamente de los 6 IF que tenemos, sólo lo venden en el más pequeño. Mauve es el segundo Megalast que me he comprado y es uno de mis labiales preferidos: el rosa perfecto, super pigmentado, llevable todos los días y resistente a apocalipsis nucleares (afirmación no comprobada científicamente) y espaguetis al ajillo (afirmación comprobada científicamente y con muchas gambas). Además la base no es ni demasiado seca ni demasiado cremosa, que es un puntazo porque aunque tengo los labios secos odio el pringue mantequilloso de algunas fórmulas. Por desgracia tiene un punto malo bastante gordo: su forma. Es un tubo cortado al bies, sin más. Para gente con labios esto no tiene por qué ser un problema; para mí, que no tengo boca, complica bastante las cosas. Tengo pendiente aprender a dármelo con brocha pero de momento sólo lo uso si sé que voy a tener tiempo para reparar los posibles estropicios.

Rimmel Lasting Finish Matte en 103 – No sé por qué vira tanto a coral en las fotos, pero es bastante más rosado. La línea de Kate Moss me gusta bastante y el 103 ha sido mi preferido hasta que llegó Colorburst: es un color muy discreto para diario, sin brillos ni excentricidades, con buena pigmentación. La fórmula puede resultar algo seca pero nada que no arregle ponerse un poco de bálsamo. Aguanta bien, y no se dispersa, y es perfecto para llevar en el bolso o simplemente abandonarse al perezosismo, porque aunque empiece a apagarse no es tan cantoso que le falten parches como un rojo o un púrpura.

Rimmel Lasting Finish en 28 – Tengo un problema con 28 y es que muta más que un científico de tebeo. Para empezar, salvo contadas excepciones (o vete a saber, igual dentro de un año me han vuelto a rebobinar el cerebro y estoy al otro lado de la verja), soy una chica mate 5ever. Creo que los glosses pueden quedar preciosos en otra gente pero no son para mí, y además requieren muchísimo más mantenimiento. Soy demasiado vaga, lo siento. 28 (joder Rimmel, rompiéndolo a la hora de nombrar las cosas) no es exactamente gloss, pero decididamente no es mate. No me dí cuenta en la tienda y pensé que es que me había acelerado, pero no. Este labial cambia de color. Veis esa foto? Esa foto os está mintiendo. Ese bonito color rosa-coral no es 28 (aunque no me importaría que lo fuera). O al menos no 28 en el baño de arriba, donde es un rosa chicle casi mate muy mono. O en el baño de abajo, donde es un my-lips-but-shinier. O en el ascensor, donde es un desastre de purpurina dorada. Ese color rosa-coral sólo se da en un lugar en el universo, igual que todo el resto. 28 me confunde, y a veces es purpurina, que nonononono. No sé qué voy a hacer con él. No es un mal labial, en absoluto. O sí. Si mi tocador fuera una saga 28 sería ese personaje que aparece esporádicamente para hacer algo super misterioso, y deseas intensamente que sea bueno porque como sea malo se caga la perra, pero no te atreves a poner la mano en el fuego por él porque obviamente tiene sus propias ideas. Y eso es algo que me mola mil en un personaje pero no para algo que me voy a poner en la cara para salir por la calle.

NYX Matte Lipstick en Sweet Pink – He oído maravillas sobre los mate de NYX, así que el otro día cuando estuve en Beautik este se vino a la saca. Es otro malva bastante parecido a Mauve outta here, como se aprecia en la foto, pero más saturado y con una fórmula muy cremosa. El color es precioso pero de momento sólo lo he usado una vez, así que me reservo mi opinión para más adelante :)

Revlon Colorburst Matte Balm en Showy – ….dejad que me exprese con gifs mientras respiro hondo

TODOS LOS CHORRIPUNTOS, 15 SOBRE 10, WOULD REPURCHASE WELL INTO THE NIGHT, AMOR VERDADERO, NECESER DE ISLA DESIERTA

No hay una sola cosa de Showy que no me guste. Me asusta la fuerza de mi amor. Me ha creado una necesidad horrible. Necesito todos los Colorburst mates del universo pero por suerte para todo el mundo, especialmente para mi cartera de parada, en Santander no los vende nadie. Showy es rosa, muy rosa y mate, muy mate, pero no reseca. Se supone que es medio bálsamo, pero madre de dios, ya querrían muchos labiales de esos de intense megasupercolorquetemueres esa pigmentación. Huele a menta. Sabe a menta un poquito. Es SUPER FÁCIL de aplicar gracias a la punta de crayola de la vida que se gasta y, en fin, que me arrepiento de no haberme comprado toda la línea cuando estuve en Londres (sólo me traje Showy y Shameless). Incluso me está dando ganas de echarle un vistazo a los lacquer, porque como molen la mitad me tienen vendida totalmente.

 

Showy/Yo = OTP

 

 


es casi agosto; sabes dónde está tu adhara?

Lo de postear más a menudo? Lágrimas en la lluvia, chavales. Parece que no me conozcais.

Pero esta vez sí que quería postear más y me voy a permitir echarle la culpa a las circunstancias. Quería hablar por ejemplo de que a finales de junio fui a Francia a ver a JP. En este viaje he conocido 3 aeropuertos nuevos: Bruselas (donde pusieron el himno belga a todo volumen por los altavoces y donde se preocupan mucho por tu salud y quieren que hagas ejercicio, así que cambian la puerta de tu vuelo al menos 5 veces), Basel (donde sólo los suizos pueden entrar en las tiendas de recuerdos) y Gatwick. El tramo Bruselas-Basel lo hice en un avión de Pin y Pon más mono que la leche, y luego me dediqué a ver Empress Ki y socializar con mi familia política. Ya he aprendido más francés en dos semanas que alemán en cuatro años y medio. Es tontería gastarse mil euros en un curso intensivo cuando lo mejor para aprender idiomas es pasar unas cuantas horas al día con una niña de 3 años que todavía no entiende el concepto de “es que yo soy de otro país y allí hablamos otro idioma”, así que ya sabéis, si creéis que os da la fortaleza mental para soportar sus miradas de “tú lo que eres es lerda” cuando no entiendas lo que está diciendo, llamad a alguna guardería a ver si os alquilan un crío por horas. Me sé “Let it go” en gabacho, así de pro soy ya. Para cuando volví a hacer las maletas ya me había graduado a conversaciones de peso como “la próxima vez que vengas tienes que traerme un espejito de Dora la Exploradora” o “te voy a desinvitar de mi fiesta de cumpleaños porque haces trampas al memory” (mentira y gorda, fue una liada muy traidora de JP, pero como de costumbre unos cardan la lana y otros crían la fama). Para cuando volví a hacer las maletas también tenía la ronquera más cafre de toda mi vida, gracias al Singstar y la obsesión malsana que tenemos JP y yo por la canción de La Historia Interminable.

Me tiré dos semanas muy duras vagueando y leyendo 20th Century Boys a la sombra de este manzano.

Después del curso de inmersión cogimos otro avión, este a Londres. Porque gracias (GRACIAS GRACIAS GRACIAS) eternamente a la señorita Nieves (HE PUESTO EL LINK BIEN A LA PRIMERA! FELICITADME!), JP y yo teníamos dos entradas impresas con sangre y sudor y algo de tinta para ver a los Monty Python. El 1 de julio. El día que se reunían. Justo después de pasar la mañana de compras por Oxford St. y comer con Ferluche y Julio. Así, sobrados en cuanto a día guay. Si el 1 de julio tuvisteis un día de mierda me disculpo desde el fondo de mi corazón porque posiblemente era el universo tratando de compensar el mío (pero lo volvería a hacer).

Hicimos el fan en Waterstones (foto de Fer)

Hicimos el Royal Corgi en Hamley’s (foto de Fer)

Y nos reímos un montón, en general (foto de Fer también)

Y en fin, VIMOS A LOS MONTY PYTHON. NO PODEIS VERME PERO AGITO MUCHO LAS MANOS MIENTRAS ME ACUERDO. ESTUVO MUY GUAY. MUY GUAY. MUY GUAY. YO QUÉ SÉ, NO ME DAN LAS PALABRAS ASÍ QUE NO VOY A HACER REVIEW, PERO MUY GUAY.

MUY GUAY.

Luego ya hubo que volver, protegiendo con la vida el maquillaje que le traía a mi hermana de Liberty’s (qué gonito Liberty’s), porque si hay que confiar en el Sephora de Santander la cosa va de culo, en un vuelo de Ryanair no especialmente molesto para toda la puta guardería que llevaba a bordo.

Y a partir de ahí, retiro espiritual, por así decirlo. Cosas miles que hacer en casa, tiempo poco para dedicarle a Chomsky, he escrito algo, he gimoteado mucho, he organizado mi colección de maquillaje, he encontrado una rutina de cuidado de la piel que me va bastante bien y mi padre y yo estamos inmersos en una re-visión de las películas de Harry Potter. Esta noche toca El Príncipe Mestizo. Porque el otro día encontré una copia de seguridad de mi disco duro circa 2005 y the nostalgy is strong with this one


QUIÉN ES ESE HOMBREEEEEE

El Fer es ese hombre. El Ferlocke. El señor Fernando. Y es que, gentucilla, hoy es su cumple y yo no sé cómo expresar hasta qué punto quiero a Fer y me alegro de tenerle en mi vida

– Fer es achuchable del todo, aunque ahora se le marquen los oblicuos y sus abdominales te hagan daño en los deditos cuando le pinchas. Cuando te estás despidiendo de él ya estás echándole de menos. Lo sé porque por desgracia nos hemos despedido mucho a lo largo y ancho de Europa (PERO EN DOS SEMANAS LE VEO! LONDON BABY!)

– Fer es un señor. He perdido la cuenta de las veces que me ha dicho “no merece la pena” cuando he querido prenderle fuego al universo.

– Fer es un marshmallow. Lo siento, Fer de mis entrañas, pero ya te lo he dicho más veces: eres demasiado bueno. Eres un Stark de los que se fían de Meñique (del del libro, que tiene más peligro con esa cara de mosquita muerta). La gente imbécil hace imbecilidades pero luego Fer se contorsiona para ayudar, porque no puede evitarlo. Es Veronica Mars versión Cáceres, siempre dispuesto a ayudar a cualquier Madison Sinclair de pacotilla porque es superior a sus fuerzas.

– Fer siempre está ahí. Siempre. Da igual la hora o lo ocupado que esté (y os puedo asegurar que está ocupado), porque si le necesitas es como Batman, pero sin dramas. Sólo tienes que encender la Ferseñal y saldrá de su montaña de trabajo para cogerte de la mano y rascarte las orejas.

– Fer tiene un honor de acero valyrio forjado en el Monte del Destino. Si le cuentas algo es como guardar tus figuritas de Pokémon en el bunker antizombies que se ha construido Botín enfrente de mi casa: no saldrá jamás a no ser que lo saques tú. Da igual que le tiren de la lengua, da igual que le pongan trampas, da igual incluso que se esté llevando hostias por no delatarlo. Sabéis ese momento en las series en que el bueno se mete en movidas de sociópatas en las que no debería sólo por no traicionar a alguien que no se merece ni la mitad de esa lealtad? Fer es así.

– Fer puede comerse la delicia turca más asquerosa del mundo de una sola vez y sin ahogarse (demasiado). No lo intentéis en vuestras casas.

– Fer es un currante de los que ya casi no quedan. Mientras nosotros estamos viendo la tele, Fer está currando. Mientras nosotros nos quitamos las pelotitas de los dedos de los pies? Currando. Mientras nos lamentamos en twitter de lo cansados que estamos? Fer posiblemente está currando y haciéndose una pizza para cenar mientras curra un poco más. Y es que Fer pone el alma en todo lo que hace y además no sabe decir que no, así que todo lo que hace lo hace como si le fuera la vida en ello. No lo puede evitar, el pobre. Mientras otros tiran de enchufe brutal para todo, Fer se ha pasado la vida currando y por eso cada triunfo suyo vale cuatro triunfos de la gente que recurre al “oye, y no me podrías presentar a…” y luego se las dan de esforzados.

Te quiero mil, Ferluche, y todas las cosas guays que diga de ti se van a quedar cortas.

Final feedback: the genuine article, A++++++++++, would befriend again