Archive for the ‘cosas importantes’ Category

faster pussycat su puta madre

Dejemos algo claro: Tengo los reflejos y el talento dedístico de un perezoso hasta el culo de hierba. Siempre ha sido así y no hay nada que hacer; una es torpe y manazas en general. Cuanto más nerviosa me pongo y más me insisten en la importancia de lo que tenga entre manos, más probable es que al final termine tirando la tarta al suelo, rompiendo la pieza más importante del Mecano o haciendo un nudo que ya quisieran en las escuelas de navegación en algo que no tiene nada que ver con un barco.

Por eso no me gustaban los videojuegos. O por eso no me gustan los videojuegos, en realidad, porque no creo que a mis cinco excepciones se las pueda considerar una regla. Porque a mi lo de que me digan que tengo que ejecutar el combo perfecto con las veinte teclas del mando en el momento justo en que tiro de la palanca y en los 15 segundos necesarios para que el Moncobón de Chirulis no se pire por ahí con la princesa Margarita ya no es que me ponga nerviosa. Es que me lleva al borde del ataque cardíaco. No puedo hacer las cosas con prisas. Si me persigue algo voy a embarullarme y darme contra las paredes. Si tengo veinte segundos para hacer algo, lo voy a hacer al revés. Si hay que llegar a un sitio antes de que llegue otro personaje, me voy a caer por el sitio más difícil y para cuando salga del pantano el otro personaje ya se ha llevado el tesoro, hecho cambiar de opinión a la secuestrada de turno, firmado un contrato pre-matrimonial, celebrado una despedida de soltero y solucionado lo del testigo que siempre se carga a una prostituta, fijado y pasado la fecha de boda y pagado todas las letras de su chalet en los Hamptons mientras yo estoy ahí, a la orilla del pantano calado hasta el culo con la pantalla de game over en medio de los cuernos, maldiciendo a los botones del mando y a todos los píxeles del vestido de novia de la madre que parió al chino cojo.

Si juego al Assassin’s Creed es (entre otras cosas que dan para otros posts) porque entre puñalada y puñalada me puedo tomar las cosas con calma, darme un paseo por esas ciudades tan monas y luego ir a trabajar como todo currante que se precie. De vez en cuando acepto que haya una cuenta atrás o tener que perseguir a algún ladrón porculero, pero precisamente eso, de vez en cuando y sin pasarse. Darme tres minutos para plantarme al otro lado del mapa después de caerme a un puto foso mientras me persiguen los trescientos bastardos del rey Robert a caballo haciendo malabares con la producción bruta de los últimos cinco años de Sobaos Martínez es lo opuesto a “sin pasarse”. Así pues, señores de Ubisoft, sólo por esta noche que una perdona fácil, váyanse todos ustedes juntitos de la mano a tomar por culo, coño.

You messed the carpet!

Cómo compra una pareja normal una alfombra en IKEA:

A: Qué tal ésta?
B: Es demasiado ancha. Necesitamos una de un metro de ancho y ésta es un metro y treinta y tres centímetros
A: Cierto. Miremos las pequeñas.

Cómo compra una pareja de frikis una alfombra en IKEA:
A: Qué tal ésta?
B: Es demasiado ancha. Necesitamos una de un metro de ancho y ésta es un metro y treinta y tres centímetros
A: Pero es como la de Inception!
B: …OMG! Cierto!

En noticias completamente no-relacionadas, adivinad quién tiene la alfombra de Inception después de casi romperse la espalda moviendo muebles porque efectivamente era demasiado ancha!

Propósito de año nuevo número Queso

El otro día estaba en el restaurante italiano de debajo de mi casa obligándome por honor a terminarme unos macarrones con gorgonzola (que estaban muy buenos pero eran muchos y contrariamente a la costumbre, muy valientes) cuando sucedió algo maravilloso. Uno de los cocineros salió de la cocina y puso un Queso Gigante en la mesa junto a nosotros. En este restaurante, por alguna razón que se me escapa, tienen la costumbre de cocinar cosas y luego dejarlas en distintos sitios, como si estuvieran preparando una gynkhana para algún campamento gastronómico. El Queso Gigante era un queso GIGANTE. Tenía la circunferencia de un disco de vinilo y era tan alto como una botella de dos litros. Tenía una zona vaciada en el centro, así que pensé que sería tipo Torta del Casar. Eso sería algo maravilloso ya de normal, pero cuando mis ojos todavía no habían dejado de descortezarlo y acuchararlo con la mirada sucedió el equivalente quesístico a la inmaculada concepción o algo igualmente épico y resplandeciente de una mitología a vuestra elección:

La camarera salió de la cocina con una sartén de pasta. Sin darse cuenta de hasta qué punto mis sentidos se hallaban ya enardecidos, se acercó al Queso Gigante y dejó caer la pasta recién salida de la sartén dentro del hueco.

Estrellas, constelaciones, supernovas, coros de serafines cantando. Gemí, chavales. Un gemido de animalito lloriqueante surgido de lo más profundo de mi alma que asustó a JP y rasgó las cortinas del tiempo. Aquella camarera ya no era una camarera, era un profeta que removía con mimo la pasta dentro del Queso Glorioso. No existía nada más. Cuando terminó puso la pasta en un plato y ralló trufas por encima, y lo sirvió con la humildad de quien sabe que acaba de realizar una proeza que los trovadores cantarán de pueblo en pueblo pero no le da importancia. Pero mi vida había cambiado para siempre. No pude apartar la mirada del queso. Los macarrones gorgonzola quedaron olvidados en mi plato. Cuando la camarera regresó me guiñó un ojo muerta de la risa, y yo supe que había encontrado mi vocación.

De ahora en adelante dedicaré mi vida y mi salud a descubrir qué coño plato era ese. Debo tenerlo. Debe ser mío. No descansaré hasta que sepa a qué sabe el Queso Glorioso, se pongan delante templarios o Aegon haciendo malabares con bolas de mozzarella.

Debo poseerlo. ES MI DESTINO.

De mezclar leche y cereales ya ni hablamos, no?

Al principio me negaba a creerlo, pero sí. Es cierto. Confirmado. Mi compañero de al lado está viendo un tutorial de YouTube sobre cómo freir un huevo. Porque quiere aprender a cocinar. Le he dicho que si tiene que mirar un tutorial para freir un huevo al menos podría elegir uno en el que no terminen quemando el huevo.

Y me ha dicho que se lo pensaría pero que para empezar le basta.

ó.ò

cosas importantes

Hoy he ido a Primark a comprarme unos vaqueros y unas botas y al final he salido con un montón de sujetadores con relleno (PARA QUÉ, ME PREGUNTO) y una camiseta.

Vengo a hablaros de esa camiseta. Me he comprado una camiseta de David Hasselhoff. Tiene a David Hasselhoff, obviamente, y detrás de David Hasselhoff un sol radiante. También dice “Don’t Hassle the Hoff”. Es mi camiseta preferida de hoy, y por eso he sentido la necesidad de compartirlo con vosotros y crear la categoría de “cosas importantes”, que hasta ahora no había necesitado.