Archive for the ‘101 cosas’ Category

run for your life

Echo de menos correr. Lo digo con un poco de vergüenza porque a veces parece que si no has corrido tres maratones al año no corres de verdad, pero yo estaba muy orgullosa de mis seis kilómetros de mierda al trote cochinero sin parar y de desapalancarme tres tardes a la semana para decir “ea, me voy a Offenbach de una carrera”. Me gustaba salir cuando hacía frío y era ya de noche y en el río no quedábamos más que gente corriendo (o trotando cochineramente), abuelos con perros y los patos psicóticos del Main esperándote detrás de los arbustos para darte el susto de tu vida. Me gustaba darlo todo cuando sonaba The man comes around, y terminar agotada en el Alte Brücke con GLaDOS diciéndome que this was a triumph mientras me estiraba sintiéndome superman.

Dejé de correr por una tontería de estas en las que de repente se juntan las cosas: te duele algo (la cadera de marras), haces el ridículo en tu primera carrera (sólo llegué a hacer tres kilómetros, la terminé andando y en general fue un día muy feo por muchas cosas), te enfrentas al verano más caluroso que se recuerda (MUERTE DE MORIR DE MATAR) y te echas novio (ö). Y hacía calor, y luego no hacía calor pero había que mudarse, y luego se estaba muy bien en la casa nueva con el novio nuevo que en principio sólo iba a quedarse un par de semanas mientras encontraba otra cosa, y luego de repente es verano otra vez y qué calor sigue haciendo y la semana que viene uy no esta no que tengo examenes a ver el lunes mierda me ha venido la regla mejor la que viene ay, la cadera otra vez, hace viento, llueve, el pantalón del chandal no está limpio, no encuentro el sujetador deportivo, no encuentro el mp3, el mp3 está aquí pero la batería brilla por su ausencia…

Teníamos un problema, Houston. El problema era que físicamente, al menos hasta hace unos meses, era aún capaz de correr al menos un kilómetro sin parar, pero psicológicamente había vuelto al punto cero. A lo largo de estos dos años he echado un par de tardes intentando volver, pero han sido desagradables, a través de un parque que no me gusta, sin música, o con calor, o las dos cosas a la vez. Y así no hay quien haga nada, gente, porque mi cerebro empeñado en boicotearme confunde la falta de motivación con mi cuerpo pidiéndome una tregua, “no, en serio, te estás muriendo, déjalo y vete a casa”. Necesito recuperar ese “venga, sólo un poco más, que ahora viene Johnny Cash”, y para eso no puedo empezar a la mitad porque a estas alturas imagino que el kilómetro me patearía el culo con gran alegría y desparpajo.

Hoy vuelvo a correr. La cadera ha dejado de dolerme por ahora, tranquilos. Se me han perdido los podcasts que preparé para c25k, pero no pasa nada! Que no cunda el pánico! O mejor dicho, que cunda, porque el otro día fantaseando con un mundo en el que puedo zapatear hasta los suburbios descubrí que Zombies, Run!, que siempre me ha hecho mucha gracia, tiene un hermano pequeño basado en el entrenamiento por intervalos, el mismo sistema que c25k, y mi móvil nuevo (más sobre su maravillitud general en otro post) no sólo lo soporta sino que parece que se llevan bien y todo. Así que en cuanto termine de suspender el examen de hoy y cene, me cogeré el autobús al río y veremos cuánto sobrevivo.

(No descarto que me sugestione tanto que termine escondida debajo de un puente llorando de miedo. Si no he vuelto a la hora de dormir mandadme un san bernardo con el barrilete lleno de Valium)

Una de pulpo con sorpresas

De vez en cuando JP y yo hacemos la compra en la sección de alimentos de Kaufhof, que viene siendo un poco el Corte Inglés alemán. En general, Kaufhof es carilla y tiene mucha chorradita gourmet, pero por otro lado también es la única tienda donde hemos visto corazones de pollo y además por un precio ridículo, así que últimamente, como hemos vuelto al régimen, nos pasamos por allí una vez a la semana a por nuestra bandejita de sabrosos órganos vitales que los compañeros de curro confunden con aceitunas.

Ayer, además, tenían pulpo y hoy nos tocaban calamares para comer. Una, que a veces habla sin pensar cuando se trata de meterse en berenjenales, exclamó “Anda! Pues tú nunca has probado el pulpo a la gallega que hace mi padre, no?”. Mi padre hizo la mili en A Coruña y hace un pulpo a la gallega de tirarse boca arriba en el suelo y menear las patitas a lo cucaracha borracha. Yo, como hija de mi padre, tiendo a pensar que eso debe andar en los genes (me pasa lo mismo con la tortilla de patatas, que me sale muy decente pero nunca tan buena como a él), así que metí la bandeja de pulpines en la bolsa muy ufana.

Primera sorpresa: no venían cocidos. Congelados, sí, pero no cocidos. Internet me dice que tengo que hervirlo una cantidad de minutos exacta antes de que se ponga duro después de ponerse blando después de ponerse duro y luego brasearlo en sus jugos a una temperatura aproximada de huevo de dragón valyrio después de siete horas en chimenea de leña de bosque de Narnia. No tengo horno y sigo buscando. Internet me dice que tengo que cocerlos en tres cazos, cambiándolos de cazo cada vez que el cazo vuelve a hervir, repitiendo tres veces y media, removiendo en el sentido contrario a las agujas del reloj y recitando las treinta últimas líneas de la carta a los Corintos al revés con acento checheno. Al final me limito a poner agua a hervir en mi único cazo y dios dirá.

Segunda sorpresa: parecía que no, pero venían enteros. Como estaban congelados hasta que no los descongelé no me di cuenta de que estaban, más que colocados en la bandeja, engurruñados en la bandeja, con los tentáculos cada uno de su madre y de su padre, las cabezas deformadas y diversos pedazos de pulpo que no quise mirar mucho. Mi microondas es una mierda y estaba aún medio congelado, así que tuve que despegar los tentáculos replegados dentro de los traumatismos craneoencefálicos del pobre cefalópodo. Muy gore todo. Ya sé que en teoría hay que cortar alrededor del pico de loro y sin más que tirar ya salen todos los órganos vitales, pero a estas alturas me daba más bien igual. O mejor dicho, podía ver órganos vitales esparcidos por el suelo de la cocina de aquí a casa del vecino. Me limité a cortar los tentáculos y hervirlos durante dos horas, momento en el que…

Tercera sorpresa: me dí cuenta de que no era todavía la hora de comer. Me había levantado a las 8 y me había puesto a descongelar, mutilar y cocer pulpo, sin pararme a pensar que a las 10 de la mañana iba a tener el pulpo ya cocido y no era plan de ponerme con las patatas.

Cuarta sorpresa: cuando el pulpo lo hace papi? Entre otras cosas me ahorro saber que, al cocerlo, la piel se suelta y se queda como una pasta gelatinosa alrededor del tentáculo que hay que arrancar a mano .__________.

Quinta sorpresa: nada como el pulpo español; después del hervor eso ya no eran tentáculos, eran hebras de lana marina.

Sexta sorpresa: ESTABA PARA MORIRSE, Y NO PORQUE LO HAYA HECHO YO. Pero una y no más, santo Tomás; cuando vaya en Semana Santa me llevaré el de mi padre en un tupper.

Anteriormente en TPN…

Gracias por las muestras de solidaridad, mareos y gritos de terror suscitados por la entrada anterior. No sé qué pasa en mi familia pero tenemos tendencia a las experiencias curiosas, por decir algo, con los huesos. De chavala mi madre se despeñó (como regla general nosotros nunca nos caemos; nos despeñamos) por las escaleras del colegio y una amiga suya insistió en tirar de la piedra que se le habia quedado incrustada en la rodilla, sólo que no era una piedra sino el hueso. Cosas así.

Pasando a temas menos anatómicos pero igual de traumatizantes, hace algo más de seis meses que colgué mis 101 propósitos a corto-medio plazo, y como ando escasa de emocionantes aventuras erótico-festivas que postear he decidido subir este pequeño post actualización, para el interés de musarañas y rododendros por igual.

Todas Algunas Un par de las cosas que ya he tachado

24. Mandar algo a un agente.
Si seguís SO Meta ya sabéis cómo acabó eso (spoiler: no muy bien). Pero hecho y tachado está. En realidad hubo más agentes y más negativas, pero ninguna tan colorida como esta.

51. Hacer la declaración de la renta
Tengo la impresión de haber hablado ya aquí de mi antigua agencia, pero también puedo estar confundiéndome con haberles maldecido largo y tendido en distintas plataformas electrónicas y analógicas. En resumen muy resumido (porque podría hacerme un vestido de boda con la lista de sus cabronadas y todavía me daría para el velo y la cola): los hijos de la gran puta de mi antigua agencia no sólo me robaban dinero todos los meses junto con algún extra totalmente ilegal cuando se les ponía en la punta del eczema de la nariz, sino que además me dejaron una preciosa deuda del copón (dos meses de alquiler de mi piso, que se dice pronto) con la agencia tributaria alemana, para poder robarme un poquitito más, como bonus. Así que al final paso de la declaración y que les follen a todos con un cactus rebozado en sal.

Hacerme cositas en el pelo (números 73 y 74)
Me volví a dar la henna hace un par de meses <3 y la trenza me la hago cuando el flequillo me está molestando y no tengo horquillas a mano. Lamentablemente no tengo suficiente pelo para que quede bonito, pero aprender aprendí. Las que van tirando

Estoy leyendo, sobre todo gracias a la inestimable ayuda de Bastian, y estoy viendo películas. También me he terminado Assassin’s Creed: Brotherhood (amor!), Fable II (un cierto cariño!) y Dragon Age (AMOR, VIOLENCIA, LUJURIA, DRAMA). Ando con el Dragon Age II pero no hay feeling de momento, y me he bloqueado con un montón de piedras que escupen y dan patadas. Calculo que vuelva al Fable III en cualquier momento.

He perdido 12 kilos en tres meses gracias a Betta :D (pero no gracias a las visitas a España o Francia >.<) Rak y Fire me dejan betear sus novelas pero ando a mitad de una y casi terminada con la otra (y no por mi culpa: es que son unas vagas). Y como demuestra este post, estoy posteando aunque sea para la clase de capítulo-resumen que nos llevaba a la desesperación y al suicidio infantil cada vez que tocaba en los Simpson :D Y con esto y un bizcocho es la hora del telediario.

101 cosas en 1001 días

No habré hecho resoluciones para el 2011, pero es que yo pienso en grande: 101 cosas en 1001 días me va mejor. Me ha costado dios y ayuda terminar la lista, así que en realidad he empezado a contar alrededor del viernes pasado, pero aquí están. Inauguro nuevo tag, para ponérsela a cualquier entrada que tenga remotamente algo que ver con ello :D

Cosas que quiero hacer antes del 10 de Octubre de 2013

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