Archive for the ‘personal’ Category

all the mreh in the world

Exámenes de junio. Los pájaros cantan*, las nubes se levantan y sí, de nuevo, yo quiero hacerlo todo. Quiero retomar todas las cosas y aprender todas las cosas y frustrarme con todas las cosas porque mi mediocridad no sabe de límites ni fronteras.

Por cinco duros chusqueros, cosas que Adhi quiere hacer en vez de estudiar Pragmática:

Quiero hacer más cajas.

Quiero hacer más cajas. No me gustan las cajas especialmente pero ya encontraré de qué llenarlas, SERÁ POR MIERDA

Quiero practicar mi caligrafía.

Quiero practicar mi caligrafía.

Quiero investigar potingues y hacer extensivos estudios sobre qué me está dando granos y cómo de gordos tengo los poros (y lo de la derecha es un spray hidratante, mentes puercas)

Quiero investigar potingues y hacer extensivos estudios sobre qué me está dando granos y cómo de gordos tengo los poros (y lo de la derecha es un spray hidratante, mentes puercas)

Quiero mucho mucho mucho aprender a coser y hacerme ropas isabelinas para llevar por casa. Lo llamaré Tudor Chandal Chic.

Quiero mucho mucho mucho aprender a coser y hacerme ropas isabelinas para llevar por casa. Lo llamaré Tudor Chandal Chic. Con esto me voy a hacer un cojín (para aprender) y un corsé (porque quién dijo que había un paso o dos entre “aprender a coser” y “lanzarse al ruedo en plan suicida”)

También quiero escribir, pero de eso no hay foto porque no queréis verme dándome cabezazos de frustración contra la mesa, y aprender a cocinar, y terminar los guantes del pulpo of doom, y limpiar la mesa de la terraza, y ey! HASTA ACTUALIZAR EL BLOG!

(Pero no, me he hecho el propósito firme de actualizar más el blog en general, incluso cuando no estoy intentando escaquearme de estudiar. Los blogs. Whatever.)

Me voy a por Pragmática v.v

*Estoy adiestrando a los gorriones del tejado y ya me llaman si no tienen el desayuno a las 9:40. Poco a poco.

anteriormente en “adhi la caza-resfriados”:

– Estoy de vuelta en las Españas (ADIÓS ALEMANIA, ADIÓS) y yo qué sé. Pues eso. Llevo un mes aquí y ya me han quitado LaSexta3, que era como la mejor cosa del mundo y el único canal del que me sabía el número :(

– Tengo exámenes en dos semanas. La primera vez que escribí esta frase puse “un mes” con toda la inocencia y empanada mental que me caracteriza. Luego miré el calendario y ahora que ya he dejado de llorar puedo deciros que JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA corramos un insuficiente velo. Entre mudanza, viaje, descanso y demás he tocado sólo diacronía, muy simbólicamente. Eso sí, ya se me ha perdido mi boli del amor, una vez más, y encima pensé que la primera semana de evaluaciones era la primera semana de junio, pero es la última de mayo. Y así, niños, es como nos hemos plantado a 2 semanas de la evaluación y yo en bragas.

– Mi hermana se ha mudado y estuvimos ayudándola con las labores propias de las mudanzas, incluyendo fragoneta, sudor, sangre y donuts. Sorprendentísimamente la susodicha todavía no ha dejado de hablarme. Las últimas veces que ayudé a alguien a mudarse/montar/acarrear mesas del IKEA esos alguienes tardaron como mucho dos semanas más en decidir que mreeeeh, después de todo llevaban meses (ME-SES) harticos de mí y era mejor dejar de hablarme. Al principio pensé prosaicamente que la gente tiene mucho morro y ni un pelo de tonta, con eso de esperar a después de que me rompa las uñas por ellos para darme la patada, pero no negaré que la expresión “maldición sueca” ha salido en varias conversaciones en los últimos días. Por si acaso estoy siendo super maja con mi hermana, porque ya me he comprado el vestido para su boda, me queda muy bien y si me desinvita no voy a tener para qué ponérmelo. Mi vestido, gente. El amor hecho dos tipos de tela de dos colores distintos en un estilo muy resultón. Os lo enseñaría desde todos los ángulos con extendido detalle si no fuera porque estoy guardando el secreto, que para algo soy la hermana de la novia y aspirante a segunda en el rango de guapura del día en cuestión.

– Vía mi hermana también me ha entrado de repente todo el interés por las cremas y el maquillaje que no me entró a los 12 (15? 10? A qué edad empieza a pintarse la gente? De acuerdo con reddit si no llevabas sombra de ojos de purpurina y labios rojo pasión a clase en 3º de EGB es que tus padres eran hippies anti-cosméticos, y habrá un día en que me fíe de reddit para cronometrar el ritmo natural de la vida del hombre, pero hoy no es ese día). Como de costumbre con todas mis aficiones la teoría la llevo muy bien y la práctica muy mal. Tampoco ayuda esto de que en la lotería genética me timasen malamente y tenga todas las faltas posibles, pero se hace lo que se puede. Ahora mismo estoy centrada en reconciliarme con mi piel, que después de tantos años de negligencia todavía se acerca con mucho recelo cuando la ofrezco un poco de hidratante, pero mientras tanto ya sé hacer ojos ahumados! Y tengo más de una brocha! Y las lavo y todo! EL OTRO DÍA ME DIBUJÉ PÓMULOS, ASÍ COMO OS LO CUENTO.

(holaquétal, estoy en instagram. sorpresa! para algunos! puede!)

Subí 20millones3 a Amazon, pero creo que con eso ya os he dado la chapa a todos MÁS QUE DE SOBRA.

tell them i ain’t coming back

Durante estos cuatro años y medio me he hartado de odiar cosas sobre Frankfurt, pero ahora que ya casi puedo saborear el glorioso olor a gasolina del Airbus de LAN que me llevará lejos de este agujero y sin billete de regreso (bueno, es una forma de hablar, porque salía más barato comprar billete de ida y vuelta, pero ya me entendéis) puedo respirar hondo y decir que vale, que no todo ha sido 100% malo y horrible, y como muestra una pequeña lista de las cosas que SÍ que voy a echar de menos de Alemania:

– Gente. Alguna gente, no nos volvamos locos, pero me llevo a un puñado de personitas encadenadas en el Facebook para los restos. Mención especial: sólo de pensar en decirle adiós a F se me encoge el alma, porque en unos días ya no podré hacer eso de abrirla ventana del messenger diciéndola que nos encontremos en las escaleras porque necesito un abrazo. Dolor de alma, lo que os estoy contando.

– El pollo al teriyaki del Iimori, el pastel desmigado de Cookie in the Box, que las vio venir y desapareció hace meses para que la despedida no fuera tan cruenta, la pizza de espinacas y huevo del Napolimania y LA CARTA AL COMPLETO DE LA DIM SUM HAUS. Ojalá entrega a domicilio inter-europea.

– A mi casero? Siento que es un poco pronto para decir esto con convicción, porque ahora mismo estamos en ese clásico momento de inquilino en el que no estamos seguros del todo de si va a intentar timarnos el depósito, pero hasta ahora ha sido un casero de 10 (por favor, señor casero, no me joda la imagen resplandeciente que tengo de usted a estas alturas del cuento)

– Lo a mano que está toda Europa/chez JP desde aquí, aunque Lufthansa y yo ya no nos llevemos tan bien como antes.

– Mainova. Con lo cutres y mal organizados que son los alemanes, hay que joderse que la única compañía con la que puedo decir que nunca he tenido problemas gracias a su incompetencia es la eléctrica, que se supone que en todos sitios es el lobo malo del cuento.

– Algunas tiendas de lanas, porque dios me asista como quiera conseguir Madelinetosh en Santander >.< …Y ya. 5 puntos! Os quejaréis! Le puedo ver la parte buena a cualquier cosa después de esto!

character exposition interruptus y un trauma gordo

Cuando dije que las 50 restantes serían otro mes lo decía en serio.

51. Dentro de una semana me examino otra vez de Lingüística de primero. Me amarga la vida.

52. Estoy en tercero de Estudios Ingleses y hay gente en mi clase que no sabe qué quiere decir “mother tongue”.

53. La gente del punto 52 sí ha aprobado Lingüística de primero a la primera o a la segunda. Yo no. Es un pensamiento que sale a menudo a relucir en la lista de razones por las que creo que mi cerebro es defectuoso.

54. Si tuviera que elegir entre ver Sherlock (BBC) o tener que presentarme otra vez a Lingüística de primero es posible que incluso prefiriera ver Sherlock. Dependería de hasta qué punto existe la opción 3: pegarme un tiro. O la 4: retirarme a vivir en lo más profundo del bosque y morir de hipotermia, hambre, disentería y/o resfriado común.

55. Chomsky y Saussure son el Joker y el Dos Caras de mi Batman.

56. No se me ocurren 44 cosas más porque mi cerebro está lleno de Lingüística y del puto corazón de las tinieblas. No sé cuántas veces hemos estudiado ya esa novela y cada línea hace que quiera coger un avión a Londres sólo para poder tirarme al Támesis. Hasta cuándo, señor, hasta cuándo???

Lo más gracioso del tema es que nunca en mi vida me habían puesto nerviosa unos exámenes hasta que empecé la UNED. Cuando mi vida dependía de ellos, más que nada porque era lo único que se esperaba de mí, por ejemplo en el instituto, aparecía en clase con un bolígrafo y medio folio y preguntaba qué examen tocaba ese día. Ahora? Frentes de insomnio acompañados de fuertes corrientes alucinógenas y momentos sonambulistas. JP dice que hoy me he despertado y le he dicho muy seria que iba a mirar la hora. He mirado la hora en el móvil, he asentido y he vuelto a dormir. No tengo recuerdo ninguno de haber hecho nada de eso pero JP está acostumbrado a documentar mis estallidos de actividad nocturna, bless him, así que me lo creo.

Para desgracia de mi serenidad mental, JP no estaba ahí la semana pasada cuando gateé dos metros desde la cama hasta la mesa para coger con mucha decisión el cable del portátil y tirar hasta que cayó al suelo. Mentiría si dijera que chillé. No chillé. Mi terror era demasiado profundo para cosas banales y mundanas como chillar. Primero vino el despertar por el ruido, luego la lenta pero persistente idea de que ese ruido sólo podía haberlo hecho Jaqen estrellándose contra el suelo, y después diez minutos de oscuridad negándome a encender la luz y examinar daños mientras intentaba convencerme de que seguía dormida.

No quiero hablar de ello. Dejémoslo en que Fire me salvó la vida esa noche y Jaqen sigue funcionando, aunque físicamente nunca será el mismo y ahora vive al final de una larga (o tan larga como permiten 20 metros cuadrados) pista de obstáculos. Argh, obviamente todavía no había alcanzado la serenidad mental para hablar de esto porque ahora sólo quiero ir a casa y abrazarle y pedirle perdón.

Soy una mala madre. Jamás me dejéis al cuidado de nada que apreciéis.

si Mahoma no va a Mordor…

Esta es una historia sin final feliz a la vista, de mucha violencia y tensión psicológica.

Seguimos sin que nos arreglen la calefacción. Como sabéis la mayoría, el 21 de septiembre volvimos de Santander y la calefacción estaba encendida. Eso no nos sorprendió porque los alemanes, en un despliegue de alemanidad, encienden la calefacción cuando se acaba el verano (literalmente el día que se acaba el verano) y la apagan cuando empieza la primavera, llueva, truene o llegue una nueva era glacial. Lo malo era que juraríamos haberla dejado apagada. Lo malísimo era que, como comprobamos al cabo de unos días, técnicamente debería estar apagada pero no lo estaba. No lo estaba para nada. Estaba bloqueada en el máximo. Y ahí empezó la odisea de llamadas y citas canceladas y “ya te atenderemos en otro momento, que hay pobre gente por ahí a la que no le funciona la calefacción! Y estamos a 2 de octubre! Hace como 20 grados, ya han perdido tres dedos por efecto de la congelación!”.

Desde el amor os digo, a los frioleros, que dejéis de tocar los cojones, lo vuestro se arregla con una puta manta.

Total, que llevamos mes y medio muriéndonos un poco. Todas las noches nos enfrentamos a la misma decisión de mierda:

– Dormir con la ventana abierta para poder respirar pero disfrutar de todos los ruidos de la calle, incluyendo la carrera de fórmula 1 de todas las noches Friedberger arriba y Friedberger abajo

– Dormir con la ventana cerrada:

Y es un coñazo de decisión, gente. Da igual que le estemos pagando la universidad y el apartamento en Marina D’Or a la plantilla de Nivea, se nos está cayendo la cara y a estas alturas podría arrancarme el hígado o cualquier otro órgano y meterlo en una bolsa de ciruelas pasas y nadie se daría cuenta y ALGUIEN SE COMERÍA MI HÍGADO. Añadid a eso que aquí no se puede hacer nada de forma directa y tenemos que pasar por tres intermediarios para suplicarle a un señor que venga a arreglar la ruedecilla y nos libre de este sufrimiento, y podéis imaginaros la esperanza en nuestros dulces ojillos cuando esta mañana pareció que la cosa era arreglable.

Pero no. Por supuestísimo que no. Porque por lo visto nuestro radiador precede al edificio, en plan monolito lunar, y nadie sabe qué marca es ni qué compañía los fabricaba, ni siquiera si todavía existe. Así que tenemos un radiador rebelde, vintage y extraterrestre, todo en uno. Si me traéis algo frío os hago descuento en la entrada.

(El NaNo bien! Al día! Sorprendentísimamente!)

Los lunes son normalmente un buen día para hacerse una idea de cómo va a ir la semana. Podría decir que ayer, cuando me desperté luchando por respirar y agarré el inhalador como si fuera una jeringuilla de adrenalina y yo Mia Wallace en plena sobredosis, sólo que la mía era una mezcla muy guerrillera de alergia y asma, fue cuando me di cuenta de que esta no tampoco iba a ser mi semana. Pero no.

Hoy fui al supermercado de al lado de la parada del tranvía. En su fachada había una valla publicitaria y en la valla publicitaria un anuncio no sé de qué, con un conejo blanco muy bizco y muy gracioso.

“Uy!” pensó nuestra inocente protagonista, “en cuanto salga del super le hago una foto para mandársela a mi hermana”. Estuve en el super 6 o 7 minutos, 1 dedicado a coger el pollo que iba a coger y el resto en la cola de la caja. Cuando salí, teléfono en mano, un señor muy hacendoso se esmeraba en colocar y encolar bien recta la última tira del nuevo anuncio que estaba sustituyendo el anuncio del conejo.

Y entonces, señoras y señores, fue cuando supe que esta semana no TAMPOCO va a ser mi semana.

(Lo de llegar a casa aún lamentándome por la huida del conejo bizco y encontrarme un mail que creo que básicamente dice que me bajan el sueldo fue sólo la guinda. Viva.)

de todo menos Chomsky

A un mes de los exámenes o en medio del NaNoWriMo o a dos semanas de Navidad, o en general en el peor momento posible de algo que requiera de tiempo y concentración, siempre me invade un ansia horrible por hacerlo todo (todo menos lo que tengo que hacer, se entiende) y arrastrar a otros conmigo. Estudio pensando en fanzines que jamás existirán, en novelas ilustradas o colecciones de relatos que van a escribir los duendecillos pero que quedarían monísimos en Issuu, en tiendas de Etsy vendiendo encargos que no me daría tiempo a terminar y en volver a escribir esos diarios tan bonitos por fuera y tan chungos por dentro, con cosas que me encontraba en el suelo grapadas de cualquier manera. Quiero llenar Moleskines de acuarelas, así que tengo que aprender a pintar, y retomar el malabarismo de contacto, y escribir todas las novelas que dejé a medias y todas las novelas que destruí cuando alguien las sacó a rastras a la luz. Son las seis semanas al año en las que mis argumentos y personajes me parecen atrayentes, porque están al otro lado de una montaña de apuntes sobre Cicerón y sus aportaciones a la retórica (o peor aún, la teoría de la traducción y sus no-aportaciones al Universo en general). Me planteo desempolvar el Photoshop, reinstalar en Freehand y recopilar los clips para todos los fanvids que tengo apuntados por ahí, y de paso terminarme el Dragon Age II, el Fable III y el Mirror’s Edge. Quiero escribiros cartas y aprender más técnicas de origami que las grullas de papel, dedicarle tiempo al scrapbooking, pulir mis yarn overs y los remates, poner orden en mi bolsa y buscar un proyecto para cada montón de lana. Gracias a Dios no tengo espacio porque si lo tuviera también querría una máquina de coser y aprender a ídem, igual que ya me están atacando las ganas de comprarme un bastidor para bordar murales tamaño salón de señor feudal. Actualizo con cualquier chorrada mi perfil de LinkedIn, posteo sin tener nada que decir y gimoteo porque debería corregir Acquaforte pero tengo que estudiar, y de todos modos tampoco soporto corregir. Es como si alguien te cogiera de los pelos de la nuca y te hiciera jugar a atrapar la manzana con los dientes en un lavabo lleno de zumo de limón. Os acordáis de cuando escribía fanfics tamaño novela? Yo sí, mucho. Era fácil. Era divertido. En realidad era vergonzoso de malo, ni fácil ni divertido, pero el tiempo y la obligación de hincar los codos han ido limando esas asperezas y ahora lo veo todo idealizado y envuelto de algodón de azúcar, una bola de angst para asesinar diabéticos.

Hacedme callar, mandadme a la mesa con mis apuntes y no me déis de comer después de la medianoche, por favor.

summer child

Cuando era pequeña el verano tenía varias ceremonias familiares ineludibles. Una de ellas era la Virgen del Carmen, que en Santander se celebra mucho por eso de que somos más de mar que el capitán Pescanova. Básicamente en todas mis familias hay una Carmen o dos y por lo visto yo estuve a un tris de ser Carmen también, o eso me han contado. Todos los 16 de julio mis tías maternas se iban de peregrinación a Revilla a las tantas de la madrugada, incluyendo a cierta Carmen que ahora celebra su primer santo como “señora de” (os tengo que enseñar fotos de la boda <3), cuando el Pryca-que-ya-no-es-Pryca-pero-lo-será-siempre marcaba una frontera entre la civilización y lo más profundo del salvaje Peñacastillo. En mi familia materna nos juntábamos todos para comer albóndigas en casa de mi tía abuela y luego, si había ganas y no llovía, bajar a la procesión. Entre una y otra al final la Virgen del Carmen es uno de los pocos santos de los que no necesito recordatorio, y como estoy morriñosa y nostálgica lo voy a celebrar contándoos un par de cosas aleatorias no sobre mí sino sobre mi tía abuela, que era una persona mucho más interesante: - Vivía en la casa con los techos más altos del mundo. El arquitecto fue un enano de Moria, lo menos. - Era costurera profesional y creo que en su taller/salón conocí a la mitad de las señoras de Santander. - Siempre tenía alguna golosina a mano. - Como todo el mundo, usaba las latas de galletas o de bombones Nestlè para guardar botones o hilos. El problema es que al ser costurera profesional tenía bastantes más botones e hilos, y por tanto latas decepcionantes, que la mayoría de la gente. - En su probador se estrenaron el 95% de los juguetes de Reyes de la familia. Era mi habitación preferida de la casa, pero el vestidor adyacente siempre me dio un poco de miedo. - Una vez me dio de merendar un poco de una miel que alguien le había traído de Francia y fue la miel más rica que había probado en mi vida. Hace un par de años me compré un bote de miel al azar y con la primera cucharada se me saltaron las lágrimas del flashback (miel de acacia, para los curiosos) - Usaba gafas (de sol y normales) siempre enormes, à la Jackie Kennedy. - Era la defensora de los animales más ferviente que he conocido y no recuerdo un momento en que no tuviera o gato o perro o los dos. - Nunca se casó. No sé por qué, pero sospecho que porque no le dio la gana (olé). - No tenía edad ni cumpleaños, al menos que yo sepa. Alguna vez le pregunté a mi abuelo y él tampoco lo recordaba. Si le preguntabas cuántos años tenía siempre respondía "Quince", y yo de pequeña me lo creía. - Nadie la llamaba Carmen.

we’re coming to the borderline

Mis señores padres vinieron y se fueron. Ellos dicen que han estado aquí seis días, pero no les creáis, han sido cinco minutos. Como no iba a poder pasarme por España desde finales de Mayo a medidos de Septiembre y me tiraba un montón el cordón umbilical decidieron venir ellos aquí (la montaña, Mahoma, etc etc), pero como odian Frankfurt igual que cualquier persona normal hemos pasado el fin de semana en Estrasburgo, y luego ellos se fueron de paseo por el Rin a chupar sol. En Estrasburgo yo me escandalicé durante horas por los precios de los trenes, un escandalizamiento (¿?) de esos de combustión lenta a los que vuelves una y otra vez, y cada vez te indignas más, y al final la gente con la que estás empieza a decirte “QUE YA VALE, COÑO, QUE LO DEJES!” en cuanto te ven abrir la boca porque saben que vas a volver a decir lo mismo, pero más indignada. Yo soy muy de rumiar las injusticias hasta que me salen granos. Ellos no se llevaron el mismo cabreo, y además conocieron a los padres de JP.

(Supongo que en alguna cultura eso quiere decir que ya estamos oficialmente casados. La lista de bodas está en Amazon)

No voy a hablar mucho de los padres de JP porque es su familia y si hablo poco de la mía para preservar intimidades sólo faltaba que os hiciera aquí una radiografía de la ajena, pero baste decir que para todo lo troll que es JP (mucho. muy troll <3) sus padres son encantadores y adorables, incluso con la barrera lingüística de por medio. Además nos comunicamos en el lenguaje universal de la comida, que es un lenguaje que la madre de JP domina que no veáis (GHGHGHGHGHGHGHGHGHHHHHHGHGHGHGHGH), e hizo sol (que bueno, a mí me enerva pero a mis padres les gusta), y paseamos por el río y MORRIÑA, MORRIÑA BESTIAL, QUIERO A MI MAMÁ Y A MI PAPÁ T______________T

Las cosas que no salieron como esperábamos (LO DEL TREN, MISMAMENTE) terminaron siendo para mejor, pero sólo duró la magia hasta ayer. Fue llegar a casa llorosa y muerta de calor después de dejarles en el aeropuerto y empezar a torcerse todo. Intenté hilar, se me rompió el hilado tres veces. Intenté hacer punto, me confundí en los tres proyectos con los que me puse. Intenté ver Top of the Lake y me tocó una versión censurada. CENSURADA. Es una serie sobre la desaparición de una niña de 12 años embarazada PERO LO OFENSIVO ES UN SEÑOR DICIENDO “SHIT”??

Al menos este fin de semana tengo un fin de semana. Lo dedicaré a compadecerme de mí misma hecha un ovillo junto al ventilador.

Querida señorita de la cafetería del edificio de enfrente:

Aunque nos conocemos de vista y mantenemos una relación cordial, la barrera lingüística nos ha impedido intercambiar más que algunos gestos extraños y transacciones comerciales del tipo yo te doy dinero y tú me das galletas y café. A mí me vale, porque incluso barrera lingüística de por medio te sueles meter mucho conmigo, y sé que no lo haces con mala intención, pero yo soy de esa gente a la que sólo le van las pullas con gente con la que tiene confianza. En general, sin embargo, tiendes al guaycismo.

Ahora no sé qué hacer contigo y con tu calificación de persona guay. Ya no vamos tanto por tu cafetería y sé que habrás notado nuestra ausencia, porque de aparecer allí todos los días puntualmente a las doce hemos pasado a aparecer como las manchas en las camisetas recién sacadas del tendal, sin avisar y a traición. Sé que esta mañana cuando pasé por tu esquina de la recepción a las siete y cuarto tú no tenías manera de saber que llevo una semana más puta que la Zapatones, que estoy pasando una media de diez horas al día en la oficina, chupando rayos consólicos, que mañana sábado trabajo y que me había dejado en casa, con las prisas y sin desayunar, el café que me había hecho en el termo. Por eso mismo, por no saberlo, tiene el doble de mérito que desoyeras los grititos de la recepcionista diciéndome que no abrías hasta las ocho y me hicieras un capuccino a escondidas para que nadie más decidiera pedir uno y montarte el pollo.

No sé qué hacer contigo porque ya no tiendes al guaycismo. El guaycismo ya no es una escala apropiada para medirte. Lo menos sería que te casaras conmigo, barrera lingüística y todo, o si prefieres podemos llamar a un abogado que ponga por escrito que me has salvado la vida y, como hemos aprendido en las series, ahora estoy en deuda contigo hasta que pueda ayudarte a subir a un tren en marcha milisegundos antes de que se te acabe el andén. El andén estaría en llamas, además. O lleno de zombis. Podemos hablarlo con el abogado.

Dime qué piensas. Sigue siendo más-que-guay. Llámame.

Con amor y cafeína,

Adhara

PD: sé que no hablas español y en teoría no deberías entender esta carta, pero el amor no sabe de idiomas.

Daughter of PD: we have a connection