Archive for the ‘viajes’ Category

es casi agosto; sabes dónde está tu adhara?

Lo de postear más a menudo? Lágrimas en la lluvia, chavales. Parece que no me conozcais.

Pero esta vez sí que quería postear más y me voy a permitir echarle la culpa a las circunstancias. Quería hablar por ejemplo de que a finales de junio fui a Francia a ver a JP. En este viaje he conocido 3 aeropuertos nuevos: Bruselas (donde pusieron el himno belga a todo volumen por los altavoces y donde se preocupan mucho por tu salud y quieren que hagas ejercicio, así que cambian la puerta de tu vuelo al menos 5 veces), Basel (donde sólo los suizos pueden entrar en las tiendas de recuerdos) y Gatwick. El tramo Bruselas-Basel lo hice en un avión de Pin y Pon más mono que la leche, y luego me dediqué a ver Empress Ki y socializar con mi familia política. Ya he aprendido más francés en dos semanas que alemán en cuatro años y medio. Es tontería gastarse mil euros en un curso intensivo cuando lo mejor para aprender idiomas es pasar unas cuantas horas al día con una niña de 3 años que todavía no entiende el concepto de “es que yo soy de otro país y allí hablamos otro idioma”, así que ya sabéis, si creéis que os da la fortaleza mental para soportar sus miradas de “tú lo que eres es lerda” cuando no entiendas lo que está diciendo, llamad a alguna guardería a ver si os alquilan un crío por horas. Me sé “Let it go” en gabacho, así de pro soy ya. Para cuando volví a hacer las maletas ya me había graduado a conversaciones de peso como “la próxima vez que vengas tienes que traerme un espejito de Dora la Exploradora” o “te voy a desinvitar de mi fiesta de cumpleaños porque haces trampas al memory” (mentira y gorda, fue una liada muy traidora de JP, pero como de costumbre unos cardan la lana y otros crían la fama). Para cuando volví a hacer las maletas también tenía la ronquera más cafre de toda mi vida, gracias al Singstar y la obsesión malsana que tenemos JP y yo por la canción de La Historia Interminable.

Me tiré dos semanas muy duras vagueando y leyendo 20th Century Boys a la sombra de este manzano.

Después del curso de inmersión cogimos otro avión, este a Londres. Porque gracias (GRACIAS GRACIAS GRACIAS) eternamente a la señorita Nieves (HE PUESTO EL LINK BIEN A LA PRIMERA! FELICITADME!), JP y yo teníamos dos entradas impresas con sangre y sudor y algo de tinta para ver a los Monty Python. El 1 de julio. El día que se reunían. Justo después de pasar la mañana de compras por Oxford St. y comer con Ferluche y Julio. Así, sobrados en cuanto a día guay. Si el 1 de julio tuvisteis un día de mierda me disculpo desde el fondo de mi corazón porque posiblemente era el universo tratando de compensar el mío (pero lo volvería a hacer).

Hicimos el fan en Waterstones (foto de Fer)

Hicimos el Royal Corgi en Hamley’s (foto de Fer)

Y nos reímos un montón, en general (foto de Fer también)

Y en fin, VIMOS A LOS MONTY PYTHON. NO PODEIS VERME PERO AGITO MUCHO LAS MANOS MIENTRAS ME ACUERDO. ESTUVO MUY GUAY. MUY GUAY. MUY GUAY. YO QUÉ SÉ, NO ME DAN LAS PALABRAS ASÍ QUE NO VOY A HACER REVIEW, PERO MUY GUAY.

MUY GUAY.

Luego ya hubo que volver, protegiendo con la vida el maquillaje que le traía a mi hermana de Liberty’s (qué gonito Liberty’s), porque si hay que confiar en el Sephora de Santander la cosa va de culo, en un vuelo de Ryanair no especialmente molesto para toda la puta guardería que llevaba a bordo.

Y a partir de ahí, retiro espiritual, por así decirlo. Cosas miles que hacer en casa, tiempo poco para dedicarle a Chomsky, he escrito algo, he gimoteado mucho, he organizado mi colección de maquillaje, he encontrado una rutina de cuidado de la piel que me va bastante bien y mi padre y yo estamos inmersos en una re-visión de las películas de Harry Potter. Esta noche toca El Príncipe Mestizo. Porque el otro día encontré una copia de seguridad de mi disco duro circa 2005 y the nostalgy is strong with this one

tell them i ain’t coming back

Durante estos cuatro años y medio me he hartado de odiar cosas sobre Frankfurt, pero ahora que ya casi puedo saborear el glorioso olor a gasolina del Airbus de LAN que me llevará lejos de este agujero y sin billete de regreso (bueno, es una forma de hablar, porque salía más barato comprar billete de ida y vuelta, pero ya me entendéis) puedo respirar hondo y decir que vale, que no todo ha sido 100% malo y horrible, y como muestra una pequeña lista de las cosas que SÍ que voy a echar de menos de Alemania:

– Gente. Alguna gente, no nos volvamos locos, pero me llevo a un puñado de personitas encadenadas en el Facebook para los restos. Mención especial: sólo de pensar en decirle adiós a F se me encoge el alma, porque en unos días ya no podré hacer eso de abrirla ventana del messenger diciéndola que nos encontremos en las escaleras porque necesito un abrazo. Dolor de alma, lo que os estoy contando.

– El pollo al teriyaki del Iimori, el pastel desmigado de Cookie in the Box, que las vio venir y desapareció hace meses para que la despedida no fuera tan cruenta, la pizza de espinacas y huevo del Napolimania y LA CARTA AL COMPLETO DE LA DIM SUM HAUS. Ojalá entrega a domicilio inter-europea.

– A mi casero? Siento que es un poco pronto para decir esto con convicción, porque ahora mismo estamos en ese clásico momento de inquilino en el que no estamos seguros del todo de si va a intentar timarnos el depósito, pero hasta ahora ha sido un casero de 10 (por favor, señor casero, no me joda la imagen resplandeciente que tengo de usted a estas alturas del cuento)

– Lo a mano que está toda Europa/chez JP desde aquí, aunque Lufthansa y yo ya no nos llevemos tan bien como antes.

– Mainova. Con lo cutres y mal organizados que son los alemanes, hay que joderse que la única compañía con la que puedo decir que nunca he tenido problemas gracias a su incompetencia es la eléctrica, que se supone que en todos sitios es el lobo malo del cuento.

– Algunas tiendas de lanas, porque dios me asista como quiera conseguir Madelinetosh en Santander >.< …Y ya. 5 puntos! Os quejaréis! Le puedo ver la parte buena a cualquier cosa después de esto!

we’re coming to the borderline

Mis señores padres vinieron y se fueron. Ellos dicen que han estado aquí seis días, pero no les creáis, han sido cinco minutos. Como no iba a poder pasarme por España desde finales de Mayo a medidos de Septiembre y me tiraba un montón el cordón umbilical decidieron venir ellos aquí (la montaña, Mahoma, etc etc), pero como odian Frankfurt igual que cualquier persona normal hemos pasado el fin de semana en Estrasburgo, y luego ellos se fueron de paseo por el Rin a chupar sol. En Estrasburgo yo me escandalicé durante horas por los precios de los trenes, un escandalizamiento (¿?) de esos de combustión lenta a los que vuelves una y otra vez, y cada vez te indignas más, y al final la gente con la que estás empieza a decirte “QUE YA VALE, COÑO, QUE LO DEJES!” en cuanto te ven abrir la boca porque saben que vas a volver a decir lo mismo, pero más indignada. Yo soy muy de rumiar las injusticias hasta que me salen granos. Ellos no se llevaron el mismo cabreo, y además conocieron a los padres de JP.

(Supongo que en alguna cultura eso quiere decir que ya estamos oficialmente casados. La lista de bodas está en Amazon)

No voy a hablar mucho de los padres de JP porque es su familia y si hablo poco de la mía para preservar intimidades sólo faltaba que os hiciera aquí una radiografía de la ajena, pero baste decir que para todo lo troll que es JP (mucho. muy troll <3) sus padres son encantadores y adorables, incluso con la barrera lingüística de por medio. Además nos comunicamos en el lenguaje universal de la comida, que es un lenguaje que la madre de JP domina que no veáis (GHGHGHGHGHGHGHGHGHHHHHHGHGHGHGHGH), e hizo sol (que bueno, a mí me enerva pero a mis padres les gusta), y paseamos por el río y MORRIÑA, MORRIÑA BESTIAL, QUIERO A MI MAMÁ Y A MI PAPÁ T______________T

Las cosas que no salieron como esperábamos (LO DEL TREN, MISMAMENTE) terminaron siendo para mejor, pero sólo duró la magia hasta ayer. Fue llegar a casa llorosa y muerta de calor después de dejarles en el aeropuerto y empezar a torcerse todo. Intenté hilar, se me rompió el hilado tres veces. Intenté hacer punto, me confundí en los tres proyectos con los que me puse. Intenté ver Top of the Lake y me tocó una versión censurada. CENSURADA. Es una serie sobre la desaparición de una niña de 12 años embarazada PERO LO OFENSIVO ES UN SEÑOR DICIENDO “SHIT”??

Al menos este fin de semana tengo un fin de semana. Lo dedicaré a compadecerme de mí misma hecha un ovillo junto al ventilador.

bodorrio time is upon us

Hoy he venido a trabajar de forma cuasi-simbólica, porque a las 12 cogeré mi maleta naranja para reunirme con un señor sexy en el aeropuerto y partir rumbo a lugares igual de cálidos (7 grados en Loiu, que lo he visto en Google) porque NOS VAMOS DE BODA.

YAY
ARGH

YARGH.

Mi vestido está en Santander desde Semana Santa para engañar a Murphy, el traje de JP va en el equipaje de mano, me llevo los apuntes y se me ha olvidado la tarjeta de la oficina, así que cada vez que voy al baño tengo que quedarme en la puerta como un tristón abandonado hasta que pasa alguien y me abre, pero ME DA IGUAL PORQUE VACACIONES. Tengo unas ganas locas de ir a casa y si para ello tengo que soportar tres horas de ansiedad psicótica en el aeropuerto me parece bien y trataré de respirar hondo y dejar de pensar que nos van a volver a cancelar el vuelo (debo haber cogido más de 60 aviones en lo que llevo de vida. Sólo me han cancelado una vez, pero ahora tengo un estrés post-traumático super molón al respecto) y luego tendré dos horas de vuelo y luego una hora de coche y luego todavía quedará tiempo, depende de cómo tengamos el cuerpo, para dar un paseo antes de cenar. Y BEBERME TODOS LOS CORTADOS DEL MUNDO.

(A eso se reduce nuestro plan post-bodorrio en Santander: JP se va a comer todas las raciones de rabas y yo me voy a beber todos los cortados)

Para el avión me llevo a Bastian, obviamente, y el Elizabeth. Son vueltas largas con un patrón memorizable pero un poco porculero, así que igual no ha sido la mejor idea del mundo porque dejar vueltas a medias es algo arriesgado y no me gusta depender de mi habilidad para contar hasta cinco.

Todo lleno de lifelines, siempre. Lifelines for life.

Todo lleno de lifelines, siempre. Lifelines for life.

Sin embargo la otra opción era traerme el bebé camello. El bebé camello, para todo lo suave que es, también implica un ganchillo de 1mm (para los no-iniciados eso es tamaño “clavárselo con facilidad pasmosa”) y dos botes de cuentas. En un avión. Compartiendo asiento con mi torpeza congénita.

Y si miran a la derecha de sus asientos podrán contemplar una receta para el desastre en su hábitat natural.

Y si miran a la derecha de sus asientos podrán contemplar una receta para el desastre en su hábitat natural.

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAno.

all you say is blah blah blah

Hoy estaba comiéndome mi schnitzel tan contenta, pensando que es mi último alimento puramente alemán del año (esta noche cenamos pizza de la pizzeria de debajo de casa que ghghghghghghgh) cuando me han llamado de mi banco. Resulta que mi tarjeta, mi querida Visa, está en una lista negra por haber tenido relaciones pecaminosas con un servidor no muy sano y me la tenían que cancelar (esto ha sido la UNED, SEGURO). El 20 de Diciembre. Y aún me faltan regalos. JAJAJAAJAJAJAJAJAJAJAcastigodediosseñaldivina. No había mucho más que hacer y claramente me voy a considerar afortunada si me llega la nueva antes de volver a Frankfurt, entre fiestas y casi-fiestas y resacas after-fiestas y el coño de la Bernarda, pero en fin. La conversación transcurrió tal que así:

Caja Cantabria: Pues tienes dos opciones, puedo encargarte la tarjeta o puedes ir y solicitarla en tu oficina.
Adh: Me viene un poco mal ir a la oficina, así que si podéis mandármela directamente mejor.
CC: Tu dirección es *dirección antigua que no sé por qué conservan*?
A: No, esa es la antigua…
CC: Uy, entonces no podemos mandártela y yo desde aquí no puedo cambiarla, tendrás que ir a la oficina.
A: Bueno, pues muchas gracias de todos modos, ya me pasaré.
CC: Gracias a tí, buenos días.

Sin embargo y gracias a la labor investigadora de mi madre, que corrió rauda y veloz a nuestra oficina en cuanto le conté el percal con la intención de encargarla en persona y a la dirección buena, esta redacción ha tenido acceso a la versión extendida con comentario del director del banco, que aporta nueva información:

Caja Cantabria: Pues tienes dos opciones, puedo encargarte la tarjeta o puedes ir y solicitarla en tu oficina.
Adh: Me viene un poco mal ir a la oficina, así que si podéis mandármela directamente mejor.
CC: Tu dirección es *dirección antigua que no sé por qué conservan*?
A: No, esa es la antigua, la nueva es…
CC: Uy, entonces no podemos mandártela y yo desde aquí no puedo cambiarla, tendrás que ir a la oficina.
A: MÁNDAMELA! JÓDEME! ESTO ES DEMASIADO SENCILLO Y ME GUSTAN LOS RETOS!
CC: Vale! *encarga la tarjeta a la dirección mala*

Así que allí va mi tarjeta, camino de mi antiguo portal lleno de yonkis (nombre en clave: Pensión El Jaco), porque en la oficina donde preguntó mi madre ni pudieron cancelar la orden de la pazguata del teléfono ni pueden pedir otra hasta que… hasta que qué? Mi tarjeta aparezca felizmente nadando en las Seychelles? Tenga tarjetitas bebé y logren escapar de la vida de prostitución heroinómana que les espera? Voy a tener que rebozarme en desinfectante y meter la mano en ese buzón?

Feliz Navidad a vosotros también, Caja Cantabria. Espero que las ovejas os vengan con garrapatas de esas que se meten bajo la piel de los cojones.

(Espero que el apocalipsis de mañana venga con la hora del Pacífico tardío, porque he quedado a comer bocatas en Bilbao con la pequeña Gem (*corazoncicos por las orejas) y hace MIL que no nos vemos más que para un café fugaz en algún bar de estación, que suena super romántico y muy de nouvelle vague así dicho pero a la hora de la verdad da por culo porque suelen ser cafés muy malos y que no me jodan los mayas, que con lo que han esperado pueden dejarme terminar el bocadillo)

(Además muy mal, estudiantes de Bilbao, FATAL. Qué es eso de no quedarse a la champanada del viernes para volver a casa resacosos el sábado y en su lugar masificarme los autobuses a Santander? ABSTEMIOS DE MIERDA, LA PESTE SOBRE VUESTRAS CASAS)

Argh. ARGH. AAAARGHHHHH

En estos momentos estoy con Gigi en mi puerta esperando al embarque del vuelo a Bilbao. Leereis el post cuando llegue a casa. Sé que esperais un par de párrafos sobre cómo se han solucionado las cosas al final, si he tenido que dormir en el aeropuerto y hecho migas con un grupo de asesinos por encargo holandeses mientras tanto o hasta qué punto me parece increíble que a estas alturas a los del aeropuerto de Frankfurt les siga pillando por sorpresa el invierno todos los años.

Pero no voy a hacerlo. Todo eso ha quedado suprimido de un plumazo en la cola para pasar el control de seguridad porque ADIVINAD A QUIÉN ME HE ENCONTRADO EN LA COLA DEL CONTROL DE SEGURIDAD. Así suena difícil pero si os digo que ha sido el padre más genial de la historia de la televisión estoy seguro que muchos ya estais pensando “OMG OMG OMG, EN SERIO?? NO PUEDE SER”.

Sí nenes, en serio. En el control de seguridad, en una cola distinta y un poco más avanzada, estaba ni más ni menos que Enrico Colantoni. El padre de la Vero. Que viene siendo el padre detective de la detective adolescente más genial de la historia.

Y antes de que os emocionéis como me emocioné yo y os peguéis el mismo batacazo emocional, os voy a espoilear: no tengo foto. No tengo autógrafo. No tengo absolutamente nada que demuestre que estábamos allí a la vez, en el mismo lugar del universo y en el mismo punto de la Historia.

Curiosamente al principio no me fijé en él sino en la que supongo que era su hija. No, pervertidos, no en ese sentido. Viajaba con dos, un niño y una niña de unos 10 años con cara de cansados. La niña tenía el pelo super largo y bonito, que fue lo que primero me llamó la atención. Lo segundo fue que cuando se dio la vuelta resultó ser “Betta-del-pasado”. No es que se pareciera, es que era totalmente idéntica. Estaba a punto de mandarle un sms a Betta para decirle que si no estuviéramos en el control de seguridad la sacaría una foto cuando la niña se giró a decirle algo a su padre y pensé “Coño, si es clavadito a Pa Mars, menuda familia de doppelgangers”. Y ya me empezó a picar la intriga. Y la cola se movía y yo seguía girándome a mirarle. Estaba cansado y con cara seria pero cuando dejó las cosas en la bandeja le sonrió al de seguridad y ahí sí. Ahí lo tuve claro.

Su cola se retrasó un poco así que terminamos esperando en distintas salidas de la máquina más o menos a la vez. Cuando salieron sus cosas me decidí a lanzarme y le paré.

Adh: Perdona… eres americano?
Pa Mars: Si…
A: …eres actor??
PM: (empezando a sonreir) Si…
A: ERES… EL PADRE DE VERONICA MARS???
PM: (encogiéndose de hombros como “Si hija, qué le vamos a hacer) Sí.

Ahí ya tuve que hacer un esfuerzo para que mis brazos no empezasen a movere espasmódicamente en todas direcciones. Supuestamente mis cosas estaban a punto de salir. Le dije que sabía que era el peor momento del mundo pero que si sería posible sacarnos una foto cuando salieron mis cosas. Me dijo que claro, que esperaba a la salida de seguridad. Ahora veo que tendría que haberle pedido aunque fuera un autógrafo allí, pero en ese momento y con el ataque de FLAIL TIMES me pudo la ingenuidad. A Murphy le encantan los aeropuertos, lo sabe todo el mundo.

Porque, por supuesto, yo estaba en la cola agraciada con la presencia de la única retrasada que se piensa que las normas de seguridad no son para ella y había metido seis botellas de agua y dos de cocacola en su bolso. Traducción: mi cola tardó 15 minutos en volver a la normalidad y lógicamente para entonces el buen hombre se había ido a coger su vuelo. Para rizar el rizo además me había tocado el único control que en vez de dar a una sala enorme con un montón de puertas da a un pequeño pasillo con dos puertas (entre ellas la mía) y luego otro control que obviamente yo no podía atravesar. Que si no me habría pasado las tres horas de espera hasta mi embarque buscándole, lo sabe dios ;__;

No os podéis hacer una idea del cabreo que tengo. Sólo espero que a la puta gilipollas esa la entre una diarrea mortal por sobredosis de agua en mal estado en un vuelo sin escalas a Sydney. Y estoy siendo bien benévola.

QUE ERA PA MARS, GENTE T____T

La Señora Que Relegó A Su Marido A Dormir En El Pasillo Y Luego Casi Mata A Adhi Con Una Maleta De 30 Kilazos

El título lo dice todo, pero como hay curiosidad (dedicado especialmente a Gin la reguapa :***) por ahí extendámonos:

Corría el verano de 2007. Tres intrépidos aventureros recorrían Italia y Grecia, durmiendo en barcos y cafeterías, inundando baños y buscando supermercados. No tengo aquí el super cuaderno de viaje que escribí, así que no me acuerdo exactamente en qué tren fue. Creo que en el de Bari a Roma, lo que querría decir que íbamos hechos unos mendigos zarrapastrosos (jamás en toda mi vida he necesitado tanto una ducha como la necesitaba a la mañana siguiente en Nápoles). Mientras esperábamos en la estación de Bari a mí me había atropellado un carrito de perritos calientes, y habíamos visto subirse al tren a familias italianas típicas como para llenar cinco casting calls para un remake de El Padrino. Me informa Dei de que era en el de Venecia-Bari, unos días antes, cuando todavía nos duchábamos diariamente y no conocíamos las dos caras de Grecia (la chunga y la chunguísima), pero bueno, dejo ese párrafo erróneo ahí como documentación.

El caso es que estábamos en Venecia, sufriendo como putas por tener que irnos de allí, al menos yo. Nos subimos en el tren con nuestros mochilones y lágrimas en el corazón, prometiendo volver, cambiados para siempre sobre todo después de entrar en contacto con el agua radiactiva de la laguna. Cuando pensamos que nos tocaba el compartimento para nosotros solos hubo mucha alegría y gran regocijo. También una gran cantidad de cachondeo desaforado, carcajadas histéricas y unas dosis de tontería que no me extraña la fama de fumetas de los interraileros, porque nosotros no llevábamos más droga encima que el agua anteriormente mencionada y aún así debíamos dar un poco de miedo.

Por supuesto tanta felicidad no podía durar, y al final tuvimos que cambiarnos de compartimento. Y ese compartimento no estaba vacío, ni mucho menos… *insertar música de órgano* Fue un poco como en una peli de terror al principio, cuando los sustos no son sustos en realidad. Había una chica en el compartimento, vale, y eso nos cortó el rollo. Era una chica joven y calladita que dijo hola cuando nos acomodamos y yastá.

Y entonces llegó Mike Myers. Dramatis Personae time, gente!

La Mamma: Era una mujer italiana, lo que viene siendo una mamma peleona, la variación autóctona italiana de la española maruja marujae. Ya sabéis el tipo: contundente, pasados los cincuenta, pelo corto, inflado y teñido de rubio, con el maquillaje dado con brocha gorda, cara de cabreo y dispuesta a matar a quien haga falta por colarse en la cola de la carnicería. Detrás de ella venía el que debía ser su hijo acarreando La Maleta. La Maleta era una Samsonite rígida gigante llena hasta los cojones y el chico, que era alto y sanote, las pasó putillas para subirla. Parecía muy contento de aparcar a los padres en el compartimento y después de aquella noche no puedo culparle. El Padre, por el contrario, era un abuelete que creo que no dijo una palabra en toda la noche, encogido, delgaduco, pasados los setenta, canoso y no sé, abuelístico, sin más.

La cosa empezó mal. A la maruja obviamente no la caíamos bien porque a) éramos jóvenes; b) éramos de fuera; c) estábamos en su compartimento; d) no habíamos corrido a dejarla sitio para estirar las piernas; e) la última vez que había echado un polvo las abuelas de las modelos que se folla Berlusconi aún no habían nacido; f) todo lo anterior. Nos miraba mal. Arrugaba la nariz. A nosotros nos quedaba tontería para repartir y estuvimos un buen rato mandándonos mensajes por el móvil poniéndola a caldo (tenemos cinco años y estamos tecnologizados :D). Así entre miradas y gruñidos fueron pasando las horas. En algún momento se fue con su marido al vagón restaurante y nosotros nos preparamos para dormir. Y la siguiente vez que abrimos los ojos…

No sé si todos estáis familiarizados con un tren de compartimentos. En algunos de ellos hay también asientos plegables en el pasillo para gente desesperada o para que hagas tiempo mientras los compañeros de compartimento echan un polvo.

Y la siguiente vez que abrimos los ojos…

Como el compartimento iba lleno no había lugar para desparramarse. Como entre nosotros había confianza, íbamos con las piernas unos encima de otros, relativamente cómodos. En algún momento a La Mamma la habíamos dado envidia. Y qué hizo ella? Buscar la postura? Poner las piernas en el hueco entre los asientos? En las rodillas de El Padre?

No. Si habéis leído el título ya os hacéis una idea, pero lo repetiré: Había mandado al Padre al pasillo. Una vez más: había hecho que su marido, un septuagenario que tosía débilmente y andaba al ritmo de una tortuga reumática, a sentarse en el pasillo vacío de un tren italiano de madrugada para poder descalzarse y poner los pies en su asiento. La Mamma dormía y roncaba (porque roncaba, por supuesto) estirada a través del compartimento, mientras El Padre nos miraba por la ventanilla, acurrucado como un pajarito en su asiento plegable, con la cara de pena que sólo esperas en alguna adaptación de Dickens. En serio, comparados con La Mamma los cocineros aquellos que dejaban a Tristón llorando bajo la lluvia eran voluntarios de la Cruz Roja >.< El señoruco se quedó allí hasta que La Mamma decidió levantarse, ya cuando llegábamos a Bari. Por supuesto en Bari no les esperaba nadie así que La Mamma, que tenía prisa por abandonar aquel compartimento lleno de horribles mochileros españoles, decidió encargarse ella sola de La Maleta. La pobre Adhi, que todavía dormitaba hecha una bola en el asiento justo de debajo, sólo tuvo tiempo de abrir los ojos, ver la que se le venía encima (30 kilos) y taparse la cabeza con los brazos, gesto que posiblemente la salvó la vida. O al menos la ahorró una visita a Urgencias. Me acuerdo de oir en la superficie, a lo lejos, las voces de Fer y Dei diciendo cosas como “AY DIOS!” o “JODER!” o “POLLAS, SI RYANAIR COBRA LO QUE COBRA POR UNA MALETA CUÁNTO VA A SALIR EXPATRIAR EL CADÁVER???”. Por fin salí de debajo del bulto con el pelo alborotado y La Mamma hizo ademán de salir sin decir ni mu. Debió vernos las caras de “…ó____________ò” porque al cabo de unos segundos se dio la vuelta y preguntó con tono de “Más te vale que no!!” si me había hecho daño. Por supuesto lo negué, no fuera a decidir rematarme. Cogió La Maleta y al Padre y desapareció de nuestras vidas. Pero andaros con ojo… podría venir de camino a las vuestras

Y aquí acaba la historia de La Señora Que Relegó A Su Marido A Dormir En El Pasillo Y Luego Casi Mata A Adhi Con Una Maleta De 30 Kilazos. Conecten de nuevo en algún otro momento todavía sin especificar para más historias de “Los 18 días de Interrail que cambiaron nuestra percepción del transporte público”

there is a train…

Ayer volvía de Estrasburgo en el ICE, cómodamente apalancada en un compartimento limpio y aireado sin familias, cerveza rancia ni gente maleducada con bicis llenas de barro (aprende, regional a Marburg ¬¬) cuando al llegar a la estación de Karlsruhe el tren metió un frenazo de estos que te hacen un lifting. Las botellas y el portátil que teníamos en la mesa se salvaron gracias a nuestros reflejos. A través de las puertas de cristal vimos cómo pasaba y desaparecía una maleta rodante por el pasillo a velocidad absurda (la inercia, esa puta). Corriendo desesperadamente tras la maleta fugitiva iba un señor que llevaba, en la otra mano, una silla de comedor de madera, tamaño infantil, recién pintada de rojo. La típica silla del comedor de la casa del pueblo. Luego se oyó un estruendo de marca ACME. Las tres personas que íbamos en el compartimento lo miramos todo con ojos como platos, nos encogimos de hombros y volvimos a lo nuestro (que en mi caso era ver The Expendables… QUÉ GRAN COMEDIA).

Y eso os contaré ó.ò