character exposition interruptus y un trauma gordo

Cuando dije que las 50 restantes serían otro mes lo decía en serio.

51. Dentro de una semana me examino otra vez de Lingüística de primero. Me amarga la vida.

52. Estoy en tercero de Estudios Ingleses y hay gente en mi clase que no sabe qué quiere decir “mother tongue”.

53. La gente del punto 52 sí ha aprobado Lingüística de primero a la primera o a la segunda. Yo no. Es un pensamiento que sale a menudo a relucir en la lista de razones por las que creo que mi cerebro es defectuoso.

54. Si tuviera que elegir entre ver Sherlock (BBC) o tener que presentarme otra vez a Lingüística de primero es posible que incluso prefiriera ver Sherlock. Dependería de hasta qué punto existe la opción 3: pegarme un tiro. O la 4: retirarme a vivir en lo más profundo del bosque y morir de hipotermia, hambre, disentería y/o resfriado común.

55. Chomsky y Saussure son el Joker y el Dos Caras de mi Batman.

56. No se me ocurren 44 cosas más porque mi cerebro está lleno de Lingüística y del puto corazón de las tinieblas. No sé cuántas veces hemos estudiado ya esa novela y cada línea hace que quiera coger un avión a Londres sólo para poder tirarme al Támesis. Hasta cuándo, señor, hasta cuándo???

Lo más gracioso del tema es que nunca en mi vida me habían puesto nerviosa unos exámenes hasta que empecé la UNED. Cuando mi vida dependía de ellos, más que nada porque era lo único que se esperaba de mí, por ejemplo en el instituto, aparecía en clase con un bolígrafo y medio folio y preguntaba qué examen tocaba ese día. Ahora? Frentes de insomnio acompañados de fuertes corrientes alucinógenas y momentos sonambulistas. JP dice que hoy me he despertado y le he dicho muy seria que iba a mirar la hora. He mirado la hora en el móvil, he asentido y he vuelto a dormir. No tengo recuerdo ninguno de haber hecho nada de eso pero JP está acostumbrado a documentar mis estallidos de actividad nocturna, bless him, así que me lo creo.

Para desgracia de mi serenidad mental, JP no estaba ahí la semana pasada cuando gateé dos metros desde la cama hasta la mesa para coger con mucha decisión el cable del portátil y tirar hasta que cayó al suelo. Mentiría si dijera que chillé. No chillé. Mi terror era demasiado profundo para cosas banales y mundanas como chillar. Primero vino el despertar por el ruido, luego la lenta pero persistente idea de que ese ruido sólo podía haberlo hecho Jaqen estrellándose contra el suelo, y después diez minutos de oscuridad negándome a encender la luz y examinar daños mientras intentaba convencerme de que seguía dormida.

No quiero hablar de ello. Dejémoslo en que Fire me salvó la vida esa noche y Jaqen sigue funcionando, aunque físicamente nunca será el mismo y ahora vive al final de una larga (o tan larga como permiten 20 metros cuadrados) pista de obstáculos. Argh, obviamente todavía no había alcanzado la serenidad mental para hablar de esto porque ahora sólo quiero ir a casa y abrazarle y pedirle perdón.

Soy una mala madre. Jamás me dejéis al cuidado de nada que apreciéis.


  • Nieves

    January 31st, 2014

    Todo muy terrible pero solo son EXCUSAS para no darme lo que quiero leer. EXCUSAS. v.v

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