you can dance if you want to

En mi incesante y obsesiva búsqueda de cosas que añadir a la lista de cosas que no se me dan bien, hace unos meses se me fue la olla y me apunté a clase de burlesque.

1. Sí, clases de burlesque en Santander. Yo tampoco me lo creía.
2. No, no nos desnudamos.
3. No, no hay vasos de martini gigantes. Son clases de burlesque en Santander, eso ya ha copado toda la cuota de “no me lo puedo creer”.

Si os digo la verdad iba bastante acojonada, que es como voy yo de serie a todo lo que implique gente nueva, temas interesantes y habilidades de las que carezco. Hora de confesiones: me tiré años yendo a clases de baile clásico y flamenco cuando era pequeña, en los tiempos de la EGB, y un verano aprendiendo a patinar con piruetas algo más tarde, ya relativamente talludita. La tragedia de las clases de baile eran las clases de baile en sí, no sólo yo. Ni me gustaban ni les gustaba yo a ellas. La tragedia del patinaje es que me gustaba mucho pero era totalmente negada en lo que se refiere a tener el mínimo de gracia y soltura.

Aprenderme quince mil pasos seguidos o no romperme el alma haciendo una pirueta: sí (más o menos).
Repetir dichos pasos con un mínimo de gracia:

Me gustaría poder decir que es por ser gorda pero estaría mintiéndome a mí misma: hay mucha gente gorda por ahí que no se mueve como si sus articulaciones estuvieran escayoladas por dentro, que es lo más bonito que puedo decir de mi forma de bailar. Así que por supuesto me apunté a un tipo de baile en el que priman la gracia y la actitud por encima de la técnica! POR QUÉ NO! Gran parte de las 20 primeras clases consistió en mi aprendiendo las dos coreografías que tenemos sin dejar de mirar al suelo y en mi profe L (que es más maja que las pesetas) intentando que dejara de mirar al suelo. Le ha costado lo suyo pero últimamente ya me estoy metiendo en mi personaje (más sobre eso otro día), y hoy de hecho me metí en dos o tres! Distintos*! E incluso guiñé el ojo espontáneamente a una audiencia imaginaria! Todo ligeramente esquizofrénico, sí, pero esquizofrénico en plan guay :D En general me sigue gustando mucho, aunque las improvisaciones sean la peste y yo siga teniendo todo el salero de un manatí envuelto en espumillón. Tiene mucho que ver que L sea así de maja, que me quede literalmente en el portal y que esté sola en clase, pero también yay, burlesque <3 *En el capítulo de hoy de “karma instantáneo”: ese momento en el que la profesora mete a Leonardo Dantés y el Papa en el sombrero de los ejercicios de interpretación y le tocan los dos a ella, uno detrás de otro, para bailar el Santa Baby de Eartha Kitt (el Santa Baby bailado por el Papa debería ser un sketch en todas las rutinas del mundo, por cierto).


  • Gin Woof

    January 15th, 2015

    Mi premisa cuando me apunté a danza del vientre era: si me lo paso bien me quedo aunque me despatarre como un lagarto.
    Así que: aunque no puedas moverte más que como un palo de escoba, si te lo pasas bien, SIGUE.
    :’)

    Tiene que ser la leche una clase de esas. :D

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