bichines!

Ahora que he captado vuestra atención con ese título que sé que os tira de las fibras sensibles, lo siento, esto en realidad es un post de spam sobre mi libro :D

Nah, just kidding, hablemos de bichines.

La familia de gorriones de la que se nutrirá mi ejército de bichines sigue prosperando y ya han sacado adelante una nidada este año :D Uno de los adultos se ha acostumbrado a ponerse a chillar en la esquina del tejado durante todo el día, haya comida o no. A veces salgo a la terraza y le pregunto muy dramáticamente qué quiere de mí, puños alzados al cielo incluidos, pero se limita a callarse durante tres minutos antes de dar un par de saltitos y seguir con el ataque de caspa. Me agobia un poco. Siento que le estoy decepcionando.

Bichín! (foto vieja, I know)

Bichín! (foto vieja, I know)

En general los gorriones de mi tejado son bastante más rancios que los de pueblo, confirmando el estereotipo de que en Santander somos unos estirados. Sin ir más lejos el otro día en una terraza de Pedreña a este señor no hizo falta ni sobornarle:

Y no se me subió a la cabeza porque llegaron unos canis discutiendo a voz en grito

Y no se me subió a la cabeza porque llegaron unos canis discutiendo a voz en grito

También tenemos a la familia de vencejos con ansiedad social de los últimos años. El otro día uno casi se mata porque si miras hacia el agujero justo cuando va a entrar les entra la cosa de “no! no podemos dejar que descubran nuestro escondite!” y viran en seco y hacen como que el nido no es suyo. El año pasado me costó una semana convencer a mi padre de que había en efecto un nido de vencejos en el tejado precisamente por esto.

Para terminar, si me seguís en Twitter también sabréis que anda por aquí una cría de halcón adicta al riesgo al que un día se le va a acabar la suerte. Esta semana ya le hemos visto escapar por los pelos dos veces de las gaviotas del barrio, que son muy de barrio y muy chungas. Si esas gaviotas fueran personas serían el grupo ese de adolescentes que hacen que des un rodeo cuando están en el parque de al lado de casa, así que no sé qué clase de problema o instinto suicida tiene ese halcón pero vivo aterrorizada con el día en que sea testigo totalmente involuntario de un halconicidio porque aquí el warboy controló mal la huida entre los eucaliptos del bardal y le trincaron las malas pécoras estas.

(Hay una que se posa en la terraza sólo para buscar a mi padre, que suele estar sentado al ordenador al lado de la ventana, y le llama haciendo ruidos, y el otro día le montó un pollo de celos bastante curioso al perro de mi hermana porque mi padre estaba jugando con él en la terraza, y en general es todo lo maja que puede ser una máquina de matar como son las gaviotas, pero por muy bien que me caiga no podría perdonarle que se comiera a una Isabeau de incógnito ahí delante de mi ventana)

En general no le tengo tanto odio a las gaviotas como la mayoría de Santander, pero el miedo a que un día se me coman a alguno de los gorriones me hace chistarlas y mirarlas de reojo. Que sí, que vale, que la naturaleza no tiene piedad, pero que se vaya a no tener piedad a su casa y deje de pasárnoslo a los demás por las narices, carajo v.v


  • dalet

    July 21st, 2015

    Uhm, noto algo raro. .. ¿te ha suplantado un alien o estás puesta de algo que te hace escribir como tu yo de los dos mil? Por cierto, ¿conoces tu hotel tocayo en cancún? No , no es stalkeo, es la primera sugerencia de google

    • adhara

      July 22nd, 2015

      Ahora que lo dices llevo dos semanas muy puesta de un analgésico que usan normalmente para dormir rinocerontes en los safaris! Así que puede que sea eso xD

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