miniqueja(1)

Allá por el principio de los tiempos solía entrar a un foro que tenía un sistema de karma de los de toda la vida. Tú posteabas felizmente sobre chorradas y la gente podía darte un más o un menos. Era simple, rápido e indoloro. Lamentablemente ahora ese sistema suele estar relegado a Reddit, 4chan o similares, o los comentarios de periódicos online y YouTube, y todos sabemos que esos sitios son de todo menos indoloros.*

Luego, como en miles de cosas más, tuvo que llegar Facebook A JODER LA MARRANA. A desequilibrar el universo. A abrir la caja de Pandora como un mono con un coco y una piedra. A romper el orden del “sí” o “no” y especificar un “me gusta”. Ya no es sólo que se hayan quedado en “me gusta”, a pesar de la marea de gente clamando por el “no me gusta”. Es que “me gusta”, al matizar el “sí” de toda la vida, se convierte en algo restrictivo. El “me gusta” no es suficiente porque sólo da para un sentimiento específico, de fotos de gatitos y cosas así que pseh, y aquí somos todos muy sensibles. Otra cosa no, pero nos sobran los sentimientos. Si hay botones de “me gusta” también habría que tener botones de “Interesante”, para ese contacto que no hace más que compartir artículos sobre cómo el mundo se va a acabar YA DE YA. No es que nos guste que a Venecia le queden tres telediarios, es que no tenemos otra opción. O de “AY OMÁ QUÉ RICO”, para las fotos de Nicolaj Coster-Waldau, o de “Leído” para esa gente plasta que cree que tienes que comentarles por cojones en cosas que ni fú ni fá, y si no lo haces van y te etiquetan (mi guerra contra las etiquetas, esa tragedia griega). Necesitamos botones de “Ya lo conocía pero LOL”, o de “OOOOOOOLD”, o de “IIIIIIIIIIIIIIIIIHHHHHHHHHHH” para fotos de ardillas y otros roedores. Y todo esto sin meternos en la necesidad de librarnos de tanta hipocresía de mondonganga y conseguirnos un par de botones negativos. Ya no es cosa de añadir un “no me gusta”.

Que le jodan al “no me gusta”, lo que Facebook necesita de verdad es un botón de “Eres una jodida gilipollas, nena”, con la misma intensidad insoportable con la que Ravelry necesita un botón de “Pero qué coño esperpento es eso”.

Por poner un ejemplo.

*No entréis a comprobarlo, ya lo he hecho por vosotros. Este blog JAMÁS te pedirá que entres a los comentarios de un periódico. Este blog se preocupa por tu salud mental y presión sanguínea.


hola! aún vivo! relativamente!

La boda: muy bien. Íbamos todos guapos para secuestrarnos y los Picos de Europa nos hicieron un favor y dejaron que saliera el sol durante 36 horas para que la novia estuviera contenta :D

La semana de vacaciones: bien. Abundancia de churros con chocolate y rabas para el señor JP. Como siempre no sé muy bien en qué perdimos el tiempo, teniendo en cuenta que nos hemos levantado todos los días a las 9 (para mí eso es horario vacacional) y estábamos en la calle a las 9 y media.

El regreso:

Los exámenes:

La octava plaga que he agarrado en el aeropuerto:


bodorrio time is upon us

Hoy he venido a trabajar de forma cuasi-simbólica, porque a las 12 cogeré mi maleta naranja para reunirme con un señor sexy en el aeropuerto y partir rumbo a lugares igual de cálidos (7 grados en Loiu, que lo he visto en Google) porque NOS VAMOS DE BODA.

YAY
ARGH

YARGH.

Mi vestido está en Santander desde Semana Santa para engañar a Murphy, el traje de JP va en el equipaje de mano, me llevo los apuntes y se me ha olvidado la tarjeta de la oficina, así que cada vez que voy al baño tengo que quedarme en la puerta como un tristón abandonado hasta que pasa alguien y me abre, pero ME DA IGUAL PORQUE VACACIONES. Tengo unas ganas locas de ir a casa y si para ello tengo que soportar tres horas de ansiedad psicótica en el aeropuerto me parece bien y trataré de respirar hondo y dejar de pensar que nos van a volver a cancelar el vuelo (debo haber cogido más de 60 aviones en lo que llevo de vida. Sólo me han cancelado una vez, pero ahora tengo un estrés post-traumático super molón al respecto) y luego tendré dos horas de vuelo y luego una hora de coche y luego todavía quedará tiempo, depende de cómo tengamos el cuerpo, para dar un paseo antes de cenar. Y BEBERME TODOS LOS CORTADOS DEL MUNDO.

(A eso se reduce nuestro plan post-bodorrio en Santander: JP se va a comer todas las raciones de rabas y yo me voy a beber todos los cortados)

Para el avión me llevo a Bastian, obviamente, y el Elizabeth. Son vueltas largas con un patrón memorizable pero un poco porculero, así que igual no ha sido la mejor idea del mundo porque dejar vueltas a medias es algo arriesgado y no me gusta depender de mi habilidad para contar hasta cinco.

Todo lleno de lifelines, siempre. Lifelines for life.

Todo lleno de lifelines, siempre. Lifelines for life.

Sin embargo la otra opción era traerme el bebé camello. El bebé camello, para todo lo suave que es, también implica un ganchillo de 1mm (para los no-iniciados eso es tamaño “clavárselo con facilidad pasmosa”) y dos botes de cuentas. En un avión. Compartiendo asiento con mi torpeza congénita.

Y si miran a la derecha de sus asientos podrán contemplar una receta para el desastre en su hábitat natural.

Y si miran a la derecha de sus asientos podrán contemplar una receta para el desastre en su hábitat natural.

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAno.


el monstruo de zauberstein, o el moderno prometeo

Hace tiempo me compré una bola de Zauberball con una idea muy clara de en qué iba a utilizarla. No fue un momento de lujuria fugaz como esos que suelen terminar conmigo buscando una excusa para comprar Madtosh, sino una decisión calculada, fría y objetiva. Iba a hacerle unos guantes a JP e iban a ser verdes y blancos, y el verde iba a ser un verde intenso pero cambiante, e iban a partir la pana.

Descubrí que a Zauberball no le gustaba jugar con otros niños (más concretamente con Drops Merino) bastante pronto, pero aún así me empeñé en llegar hasta más o menos la mitad del primer guante antes de mirar a aquel esperpento con cara de pena y dejarlo en una bolsa en la silla, debajo de una montaña de ropa, para clavarnos las agujas cada vez que hiciéramos un movimiento en falso. La verdad es que la chispa entre Zauberball y yo se había apagado muy rápidamente; a mí sus verdes ya no me parecían gran cosa e incluso dudaba de que fuera de verdad peso fingering, por mucho que él me lo jurase. Por su parte, mi falta de experiencia y torpeza general, que los primeros días le resultaron encantadoras, empezaban a convertirse en defectos. Los dos nos dimos cuenta de que lo mejor era darnos un tiempo.

Cuando hace unas semanas volví a ordenar la ropa amontonada en la silla y apareció el medio guante me di cuenta de que, si lo mío con Zauberball iba a funcionar, había que cambiar de aires, empezando por las compañías. No le culpé. Le separé del Drops Merino lo mejor que pude. En agradecimiento él me sugirió que le usase en los mitones que le prometí a T hace tiempo. La única cosa que T había especificado era que los quería verdes, verde que te quiero verde que te mueres. Sólo era cuestión de encontrar un patrón que me convenciera (relativamente fácil dependiendo del día) y un poco de tiempo (…en fin).

Zauberball tiene un verde precioso que muta de verde bosque a verde hierba, lentamente, sin tonterías variegadas. Es suave y no tan fino como me había parecido en comparación con el Drops. Tiene un tuerce un poco demasiado fuerte, y se enrolla sobre sí mismo como si le pagaran para ello, porque está hilado con la idea de servir para calcetines. En general es una lana un poco desquiciante, pero suave y bonita. El patrón era un patrón sencillo, con un dibujo bonito pero no tan complicado como para perderse en los cambios de color. Ya había hecho unos mitones en redondo cuando estaba re-aprendiendo a hacer punto y quedaron bastante bien. No debería haber dado problemas, verdad?

Por desgracia, este mitón ha sido un poco un intento desesperado de hacer algo bien en un momento en que parece que todo está mal. Mal. Mal. Lo empecé en una mala tarde, con malos pensamientos, con la cabeza en otro lado, y lo continué obsesivamente dejando de lado todo lo demás, como si por tejer más deprisa o centrada en una sola cosa fuera a centrarme yo misma. Hasta ahora nunca había creído del todo lo que dicen por ahí de que tu ánimo influye, lo quieras o no, pero estos mitones son la prueba de que no puede salir algo bueno cuando cada punto que tejes está lleno de miedo, o de rabia, o de desequilibrio. Cumplió su objetivo a medias, que era el ocuparme la cabeza, pero ahora no puedo mirarlo sin ver todo lo que está pasando. Los puntos demasiado tensos, las escaleras irregulares, los enganchones, son como un mapa de los últimos días. Es demasiado grande, está torcido, podrido hasta las raíces y lleno de emociones negativas. No le puedo dar esto a T ni a nadie que me importe, pero no importa, porque ahora mismo ni siquiera puedo pensar en terminarlo.


hoy tuvimos simulacro

Por un lado, pereza eterna de tener que bajar quince pisos (QUINCE). Te da mucho tiempo a pensar en lo frágil de la vida humana y lo jodida que va a estar la cosa si un día hay una emergencia de verdad en este santo edificio.

(En realidad yo tengo un plan de escape bastante apañado si se diera el caso. No voy a contarlo aquí porque el secretismo es la base de su éxito, pero hay sitio para una persona más, dos si son tamaño Kristen Bell, y acepto PayPal)

Aún peor que la bajada es el momento posterior, después de pasar diez o quince minutos en el prado, en el que mil personas impacientes y algunas almas cándidas perdidas se afanan por tomar los ascensores* y volver a sus sitios como si se hubieran dejado el horno encendido en el cubículo.

Por otro lado:

En cualquier caso tus puntos de molonidad tejiendo en un simulacro sólo podrían verse superados por verte tejiendo mientras das la espalda a una explosión.

La infame señorita Nieves dixit.

Dramatización.

*Tenemos ocho, y todos esquizofrénicos. Haced cuentas.


birds and dinosaurs

Entre mucho proyecto de artistilla egocéntrico y flipado de la vida, a veces el crowdfunding sirve para algo bonito. Para que te hagan una peli de la Vero, o para poder espiar a gente en tiempo real, por ejemplo. O para curar a Ladyhalcón la próxima vez que la peguen un flechazo, mismamente:

Me gustan los pajaritos y las rapaces, mucho. Casi tanto como los roedores (IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIHHHHHHHHHHHHHH) y si me habéis visto perder los nervios con las ardillas de Hyde Park os podréis hacer una idea del alcance de mi amor. Amor emplumado, amor de garras de velocirraptor, amor de ojos que arañan las profundidades de tu alma, chavales.

Amor.

Amor.

Amor psicópata.

Por eso, si todavía no habéis donado a ningún proyecto de artistilla egocéntrico este mes, os insto a que os penséis un donativo a esta gente guay que quiere echarles una mano a nuestros amigos los dinosaurios voladores. Personalmente os puedo ofrecer agradecimiento eterno, tortilla de patata si alguna vez me invitáis a vuestra casa (cosas más raras se han visto), masajes de sienes, y no sé, cartas de amor, poemas de verso libre, marcapáginas con brillantina y accesorios lanudos (mitones para el invierno peninsular!). En serio. Probadme.

(PD: y si no hay de donde rascar, que hagáis correr la voz también se agradece <3)


día NiSé: un post por cualquier otro nombre (fotopost)

Supuestamente esto sería el día 5 de la semana lanera, pero nadie podrá acusarme jamás de hacer las cosas de forma ortodoxa. Terminaré los posts de la Semana, sí, a mi estilo: sin lógica, concierto ni cabeza ninguna :D

4KCBWDAY5 Algo Distinto. El reto de cada año: postea de una forma distinta a como lo haces normalmente. Puedes grabar un podcast, un videolog, postear sin palabras o escribir en verso.

Bellísima madeja de Tosh Lace en Tart, preparada para hacerte la vida imposible en el momento en que decidas dejar de mirarla embelesada y hacer algo con ella

Bellísima madeja de Tosh Lace en Tart, preparada para hacerte la vida imposible en el momento en que decidas dejar de mirarla embelesada y hacer algo con ella

Abismos de la locura. En su interior se forjan los nudos que utilizaba Sauron para amarrar a los orcos que se portan mal.

Abismos de la locura. En su interior se forjan los nudos que utilizaba Sauron para amarrar a los orcos que se portan mal.

Ovillador El Blanco. Deshacedor de Entuertos, Invento del Siglo y Cosa Genial en General, visto aquí domando a la fiera indómita. (Ovillador Magnífico regalo de J, compañero awesome donde los haya)

Ovillador El Blanco. Deshacedor de Entuertos, Invento del Siglo y Cosa Genial en General, visto aquí domando a la fiera corrupia. (Ovillador Magnífico regalo de J., compañero awesome donde los haya)

Precioso ovillo listo para ser amado de forma práctica.

Precioso ovillo listo para ser amado de forma práctica. Le acompañan los apuntes guardianes de su virtud, que me impiden amarlo con la intensidad que se merece.

Elizabeth Shawl en proceso, justo antes de entrar en la zona del patrón que me hará darme cuenta de que me he acelerado un poco en esto del punto y debería volver a hacer bufandas de punto derecho y punto revés.

Elizabeth en proceso, justo antes de entrar en la zona del patrón que me hará darme cuenta de que me he acelerado un poco en esto del punto y debería volver a hacer bufandas de punto derecho y punto revés.


marzo ventoso y abril lluvioso han parido un mayo asqueroso. chimpún.

Sueño. Ya no sólo por el pajarito raver de la entrada anterior, sino sueño nivel inframundo, sueño de que suene el despertador y preguntarse qué es ese ruido infernal, y que te tengan que decir “…es tu despertador, apágalo” porque estás demasiado desorientada para caer en que eh, sí, es hora de levantarse y lavarse los dientes. Sueño de lavarse los dientes y no caer en que tu cepillo es eléctrico hasta que te preguntan por qué no lo enciendes. Sueño de preparar la comida y olvidar que si hierve no deberías metértelo en la boca.

Tengo tanto sueño que a la hora de acostarme no puedo dormir de la emoción de pensar que tengo mucho sueño y quiero dormir, y cuando por fin concilio el sueño veo cosas moviéndose en las paredes. Estamos todos un poco así. Le acabo de preguntar a mi compañero qué código de referencia tiene el proyecto que tenemos entre manos ahora mismo y su respuesta ha sido una descripción detallada del argumento del juego. Después de un segundo de silencio he dicho “…OK” y hemos seguido a lo nuestro, zombis y perdidos. Todo muy feo y pucha, si el jueves no fuera fiesta aquí habría que inventarla, porque yo necesito un día libre. Pero día libre para qué? Quería hacer muchas cosas este Mayo.

1. Cosas que quería hacer este Mayo:
Participar en el Mad May
Terminar la mantita para Evan
Retomar el chal para Gin
Hacer el StoryADay
Ponerme al día con Gran Hotel (the morriña is strong in this one)
Adelgazar para el bodorrio del año
Ir a varios médicos (bueno, igual no querer-querer, pero es necesario
Leer en el balcón
Completar los posts de la semana lanera
Aprender un par de nuevas técnicas papeleras

2. Cosas que no quería hacer este Mayo:
Horas extra
Horas extra en el equipo de *cosa que no puedo deciros*
Dormir como el culo noche sí noche también
Pasarme las horas que no estoy trabajando estudiando cinco temarios tamaño “asignatura anual encajonada como cuatrimestral”
Picotear constantemente mientras estudio

3. Cosas que estoy haciendo este Mayo:
Ver punto 2


pajarito mutante que comes manzanas – un poema del siglo XXI

Pajarito mutante que comes manzanas
y te pones a piar a las tres de la mañana:
no sé si eres trasnochador
o un moderno con alas
pero no son horas de dar la tabarra.
Es noche cerrada, aún no es verano
y la contaminación lumínica no da para tanto.

Los búhos ululan de noche.
Las gaviotas chillan al amanecer.
Los gorriones pían todo el puto día.
Currucucú paloma y etcétera etcétera,
pero tú no estás en esa lista.

Vete a dormir, pajarito, estás borracho.


share this dragon. if you do, lucky end for them and you

Esta mañana nos hemos pasado por la tienda de Oxfam porque, aunque no se lo haya dicho a JP con esas palabras exactamente, desde que volví a trastear con las manualidades estoy de un hoarder que asusta. Iba con la idea de buscar algún libro viejo-pero-no-valioso con ilustraciones monas que carroñear, y me fijé en éste simplemente porque la encuadernación me recordaba a uno de mis Peter Pan.

No tenía ilustraciones, pero sí una tipografía muy resultona.

Así que mientras me imaginaba cientos de ATCs con distintos efectos para sacarle partido lo hojeé un poco, por si acaso me llevaba sin quererlo una plaga de langostas al piso. (Cuidadín con qué libros usáis para estas cosas, por cierto, a ver si va a venir Anne Rice con la vara) Bichos no había.

De repente ya no era un libro con una tipografía bonita sino un baúl de los tesoros en potencia. “Que haya fotos. Que haya notas. Cosas, cosas!” gritaba mi Gollum interior. Al final, sólo tréboles de cuatro hojas. Pero no uno, ni dos, ni tres.

Hay por lo menos quince o veinte más, todos tan secos que si soplo se romperán. Armas de superstición masiva, chavales.